martes, 6 de febrero de 2024

Hector Berenguer (Rosario, Argentina, 1948)

 

A la memoria

de Eugène Ionesco.

 

1
Vivimos
en ésta casa estrecha
e interminable
donde abrímos
los mismos cajones
para no decir adiós
a nada .
 
Nos vemos
frente a frente
ante fotografías
descoloridas
y sonrientes
dónde el tiempo
se detiene.
 
Aún nos sorprenden
las mismas personas
que ahora son otras
porqué todos
hemos envejecido.
No tiene mucha
importancia
porqué igual
ya nadie se reconoce.
 
2
Seguimos el camino
de niños insaciables
que siempre
se quejan
tirando la pollera
de la madre social
con los mismos
deseos insatisfechos
de costumbre.
Mientras
la política y el mundo
nos adulan
con mentiras y falsos consentimientos .
 
Andamos
por nuevos caminos
para ser golpeados
por viejas heridas .
 
3
Con ese aire
de infancia muerta
en la mirada
vamos llegando
a viejos .
 
¡ Te amamos tanto !
nos dicen los amigos
como si llegáramos
a la meta !
 
También
nos abrazamos
cuando todo
se viste de luto .
¿ Alguien pregunta
ahora por ese niño
que miraba la vida
desde un escaparate
con juguetes ?
 
4
A mí no me crean.
Tanto leer
me ha vuelto irónico.
Pero quiero que sepan
qué yo nunca supe
como hay que vivír.
 
En cambio
en todas las vidas
se abren botellas
de champagne
por la felicidad
de una familia unida .
 
Con bodas
y celebraciones
tapamos la boca
de los muertos .
 
¿ Qué recuerdas
pobre corazón ?
¡Tú qué todo lo has perdido !
 
5
Así también
descubrimos
lágrimas ocultas
camino a la felicidad .
 
Golpeamos copas
con un previsible
chin chin ...
 
Pero en la noche entramos
en playas incómodas
donde hay incendios
y los diluvios perdurables .
En sueños también bailamos,
reímos,
gemimos y lloramos
lágrimas auténticas .
 
6
Por la mañana
nos armamos de fuerza
y comenzamos
el día de las anónimas matanzas.
 
El sol nos encuentra
a la sombra del niño
que fuimos
una vez.
Nuestro problema
es ahora la perdida
de un taxi
o del equipo de fútbol favorito. 
 
Mientras hablamos fastidiosamente
de Kant
y el mundo como idea.
Tenemos miedo
de que se nos escape
el perro.
 
Nos asusta más
la vida
que una guerra nuclear .
Así es
como somos ahora nosotros
los de entonces .
Jóvenes idealistas.
Ya somos como ellos .
 
¡ Con el paso del tiempo todo es igualdad !
 
7
Nada cambia
en este mundo
amigos.
Estamos de nuevo
en brazos de mamá
para seguir
tranquilos
camino al cementerio.
 
¡ Esto es un gran sueño amigos !
Hemos sido estafados.
 
Pero a mí no me crean :
Sigan participando.


(Fuente: Héctor Berenguer, Facebook)

 

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