BHAIRAVA
BHAIRAVA
Todos los poetas son malos
cuando llega la muerte
y el lenguaje no alcanza a alumbrar el cadáver
escombros, lluvia, tiempo y olvido.
Sólo te despedías sin saberlo,
pero ha llegado el momento de enfrentar el destino:
La nada tiene párpados que se pliegan con su propio sol,
y el sol no es verbo, ni verdad,
el sol es la verdad del verbo fulminado por un corazón puro
que ha resistido la traición, la injusticia,
la pobreza, la indiferencia y la crueldad,
y aún así continúa puro
con la esperanza del más mínimo brote en la fe de una sílaba,
la oruga que atraviesa la tormenta
dentro de la cúpula de la gota del rocío,
allí la mirada se detiene, ausente en su abismo,
cristalino abrir del roce en la curvatura iluminada del espacio.
Todos los poetas son malos
cuando llega la muerte
palabras que son mentiras de un rostro
que ha suplantado el instante del silencio donde todo se desvanece,
la inmediatez de lo Único alabando en omnipresencia,
el único rostro antes del nacimiento.
Sólo la práctica del dharma es la dicha,
has perdido el tiempo escribiendo,
dormido, poemas que son sólo sueño
para poetas aún más dormidos.
Olvida los poetas y la poesía, pura vanidad y lamento
y cierra los ojos y funde tu corazón en el loto,
para cuando llegue la muerte
y tu vida entregues
como el poema
que nunca pudiste escribir
cuando estabas solo
en el silencio de los días
frente al más profundo cielo.
ARELLA
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