martes, 9 de enero de 2024

Marcos Herrera (Buenos Aires, 1966)

 

UNO O DOS PUNTOS ABAJO

 

La nieve. Unos ojos casi muertos.
Los coágulos del frío en
la planicie voltaica. 
 
El cazador se arrodilló y de su boca
salió una especie de rezo. Pero la violencia
se quemaba en sus ojos. Y en los ojos de
sus antepasados. Se sacó los guantes y
acercó las manos al fuego: una casa de oro
que se construía y se derrumbaba en sus mejillas.
 
Una llave de hierro. Un corazón y una
víbora vista en las pesadillas. Súcubos clásicos.
Tachos de basura vacíos. El viento rojo.
Y sus ojos esmaltados por el viejo pánico
que mantenía a raya. 
 
El hambre de un depredador acumulándose.
¿Cómo vamos a hacer si ya no queda tiempo?
Carteles luminosos que titilan como fantasmas
en la superficie del agua negra. Un crupier
te vino a buscar, cazador insignificante. Pero
vos le dijiste a la administradora que dijera que
te habías ido hacía una semana o más.
............................................
Este poema pertenece a CODA. 
 
(Fuente: Facebook)

 

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