lunes, 11 de diciembre de 2023

Sebastián Jaka (Buenos Aires)

 

TOROS AL SOL


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En el cielo bajo de los barrios
los chimangos roban el alimento de las bestias
y lo golpean toscamente contra los portones;
del otro lado, los cancerberos sarnosos se disputan el cetro del Dios de la discordia:
un fémur lustrado de tiempo y hastío que ha sobrevivido bajo tierra el último milenio.
Adentro, en el rancherío incendiado de verano
contra un fondo de chicharras
el sexo luctuoso trabaja y transpira la carne amoratada del deseo
mientras el barrio gime y se eleva hacia esa nube que tiene forma de todo, inclusive, la forma de tu cara.
Es el aguacero que por fin se acerca con su claxon de auto viejo y su promesa redentora.
Apenas cuando amanece, el gallo ecuménico inaugura de un tajo La Pureza, solo para que el ojo emporcado de los chanchos atestigüe la faena de sangre coagulada y embutidos chorreando en los galpones.
Más allá de los pastizales, donde blandean las tranqueras
dos toros se cuecen bajo el sol
barriendo las moscas con la cola, bufando
ajenos al mundo que se estremece y tiembla
como la mujer del comisario (la más bella, la más puta),
cuando los reos la miran de soslayo.

 

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