ESO
ESO
Un resto de sudor puede contar una historia.
Tal vez podamos ir a comprar comida y joyas falsas a ese tinglado que
sumergido
heladas que siguen bajando.
Podría decirse o fingir que se dice:
un vidrio apareció en el plato y
quebró a la tarántula de la voz.
El pulso. La carótida como máquina
de lluvia. La garganta sin plumas de
el pájaro que peleó en el borde de la noche.
No supo encontrar, el empleado de la pasión, sus documentos. Nadie nadie nadie
construyó el soporte o la estructura
de los deseos de ese monje harapiento
sin expectativas. Sin la aplicación que siempre se necesita para volver cuando
los árboles llaman al frío con sus
brazos.
Eso. Más la suma de las estrellas muertas.
(Fuente: Marcos Herrera, facebook)
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