martes, 12 de diciembre de 2023

Eunice Odio (San José, Costa Rica, 1919-Ciudad de México, México, 1974)

 

EUNICE ODIO traducida por WILLIAM CARLOS WILLIAMS
 
Puede ser una imagen en blanco y negro de 2 personas
 

A W. C. W.
 
 

En él estaba contenida
la enramada.
 
Era su voluntad,
 
una entrada
en los claros designios
 
de las aguas.
Los sonidos del cielo
se oían con su oído.
 
(Cuando Dios hizo un ruido
que no probó la luna,
 
ni se aclaró en el viento,
él creyó que llegaban
 
los rumores del alba,
y es que oyó que el silencio
de Dios se sosegaba).
 
Cuando lo vi
rodeado de la tarde,
 
-rostro de isla,
longitud de aire-,
 
cuando llegué hasta él
desde mí misma,
 
la espiga que era niña
vertió su corazón:
 
lo dio al agua de abril,
a la sombra de mayo,
lo dio al ardiente paso del verano.
 
El ruiseñor yacente
soñó con el laurel,
 
y el laurel
con el ciervo transparente.
 
Y el mundo que era un ojo
cerrado a la cadencia
del ala, de la piedra, del torrente,
 
se abrió, miró su forma,
amó su imagen viva para siempre.
 
Vio que era bueno
porque en sí tenía,
el ámbito del vuelo.
 
 
 
_______________________
en “Eunice Odio. Obras Completas”, tomo I, Editorial UCR, San José, 2017. La traducción de William Carlos Williams, en “My Word of Mouth. Poems from the Spanish 1916-1959”, Jonathan Cohen, ed., New Directions, Nueva York, 2010. La imagen: Eunice Odio (San José, Costa Rica, 1919-Ciudad de México, México, 1974) y William Carlos Williams (Rutherford, EE. UU., 1883-1963 / YCAL)
 
 

TO W.C.W. 
 

The whole arbor
is contained in him.
 
It is his will,
 
an entrance
to the clear design
of the waters.
 
Heavenly music
wakes in his ear.
 
(When God stirred,
the moon never varied
nor the wind,
 
a rumor
of approaching dawn,
 
stillness become
God's silence.)
 
When I saw him
of an afternoon
 
-an island face
in the air-
 
when I came upon him
from within,
 
the sprouting wheat
poured from his heart:
 
it was April
to embowered May,
the transience of
summer quieted.
 
The nightingale at ease
dreams of the laurel,
 
and the laurel
of the all-seeing heart.
 
The world is an ear shut
to the cadence of
wing, stone and torrent,
 
gazed upon its shape,
eternally loved
its living image.
 
Saw that it was good
because in it was held
the boundaries of flight.
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

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