UN POEMA DE DESCENDIMIENTO
che’ntender no la può chi no la prova
(que no puede entender quien no la siente)
DANTE
HUMILLACIÓN. Vergüenza
―no te deslices sobre
las palabras
como si fueran
nada―. El espasmo
que estruja
los bronquios y los pulmones
que quiere que tú quieras que no ceje
―sólo
la desaparición―. ¿Entonces
compasión por uno mismo? ¿No es
sino desprecio? La compasión
nos dicen
es
un sentimiento. Como si alguien supiera
―sí, como si
lo supiéramos―
qué significa esto: sentimiento. Y no precisamente
porque sea
una palabra abstracta ―pronúnciala
despacio―
sino
porque rompe
los huesos
paraliza
la sangre.
O porque resucita. O porque mata. Qué es un sentimiento como
compasión. Quién ha podido de verdad
sentirlo. Acoger
ese cuerpo. Lavarle las heridas como si
respiraran. Ungirlo con el llanto
que no pudo llorar. Luego abrazarlo como
si alguna vez hubieras sido
algo
parecido a una madre ―a una
que supiera
en que consiste eso―. No morir
de su muerte. Comprender
esa pena. Esperar
a su lado
que vuelva entre los vivos.
Y sí,
sin esperanza.
Ada Salas
Descendimiento
Editorial Pre-textos
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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