ZEINAB
Mi madre a menudo me dice:
"Si me muero
no me enterréis de noche".
Se acostumbró a asustarme desde pequeño
Por la mañana me decía:
"Me moriré al atardecer",
y cuando llegaba el atardecer decía:
"Me moriré mañana".
Esta Zeinab
—para quien no la conozca—
es una habitación de lágrimas,
un saco de dolor,
un almacén de oscuridad,
una caja de tristezas.
¡Ay, si se muriera y se apiadase de mí!
¡Ay, si me muriera y se apiadase de mí!
Pero
¿por qué me encomienda
que la enterremos de día?
¿Acaso va a criar gallinas en la tumba?
¿Acaso va a plantar un árbol en ella?
¿Acaso piensa que el sol
saldrá allí para ella?
Y en realidad, ¿qué va a hacer con la luz
una vez que se haya quedado del todo ciega,
una vez que las moscas del tiempo
se hayan comido la miel de sus ojos?
Si yo no estuviera seguro
de que ni siquiera sabe escribir su propio nombre
pensaría que ha leído a Lorca
Él, a su vez, decía:
"Si me muero,
dejad el balcón abierto".
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en "Elogio del error", Karwán, Barcelona, 2020. Trad. del árabe de Kamirán Haj Mahmoud.
(Fuente: Jonio González)
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