1.
A veces cuento una historia porque no puedo moverme. Pero la verdad es que me gusta
volver sobre las cosas que me paralizan. El otro día leí en Twitter unos versos de Auden: And
ghosts must do again / What gives them pain. Y me reí. Además, uno siempre quiere sentirse
especial creyendo que tiene algo en común con los poetas ingleses, lo cual no sé si es amor
literario o racismo endógeno.
•
leí que alguien escribe
con «valentía sobrecogedora»
wow
yo sólo escribo con pesar
hace tres días que no voy al baño no queda otra
que regar mi planta venenosa
y soñar que un pollo en brasa me persigue para ofrecernos
un dios de precarias connotaciones republicanas
•
cuando era niña
temía una invasión alienígena
aullaba en secreto cada vez que pensaba en la nave nodriza
y además quería cogerme a Fox Mulder
quizás por eso al mismo tiempo
temía que llegaran los hombrecitos verdes cabezones
o mis abuelos muertos a castigarme
con fuego eterno
porque había descubierto
mi centro de gravedad entre labios mayores
qué infeliz era dios mío
gordita y libidinosa
hija de pobres y taciturna además creía que era muy bruta
y que jamás obtendría un empleo en el FBI
•
la asfixia era una alternativa
ponías a prueba
la veracidad de las estrellas
•
en 1991
un congorocho invadió
mi canal auditivo derecho y Aleida señora madre
lo extrajo
con su uña meñique
esa noche hubo conmoción y rescate
éramos una familia joven
de pocas anomalías
a la mañana siguiente
Aleida indispuesta por mi lentitud comensal
estrelló mi cabeza contra el plato de lentejas
y desde entonces una cigarra
se poza sobre el oficio de mi canon occidental
de mira ve
a nadie le importa
un bólido te quemó la ropa que ayer tarde la lavé
en silencio coño en silencio
que la cigarra no haga bulla es desde luego
lo peor
(Fuente: La parada poética)
No hay comentarios:
Publicar un comentario