Gracias quiero dar y doy y hasta que sea daré, al niñito dios por haberme salvado de la clase alta y la clase media de los acostados que ejercen y sufren la vida literaria de la salud y la fe de los conversos de cualquier cosa a cualquier cosa de un cuerpo que aguantó bien destrozado su destrozo de la vejez que no esperé y me asombra
gracias Jesús por no haberme sacado nunca de los pueblos de provincia por las bibliotecas que hice y perdí por el alcohol el tabaco las anfetaminas y drogas esporádicas
gracias señor del universo por la tartamudez mental los dientes falsos mi obesidad y mi ceguera
por la risa ante los presumidos de algo ante los muertos de vacaciones y sobre todo ante la posteridad y la beatería de la erudición
gracias padre nuestro por haberle escapado a la academia a sus osarios por no haber sido socio ni pariente
por las humillaciones y desprecios que sufrí hasta la carcajada
por haberme salvado de los idiotas solemnes las modas culturales y mi continua travesía en la ignorancia
y por por no ser un comerciante de las pocas cosas que aún tiene valor en la vida humana
gracias Ángel por tus secretos inútiles tus ojos demorados en cada pobre bestia cada yuyo cada objeto inútil de vivir
a quién me amó y pudo amarse en mí gracias
a quien me odió y pudo odiarse en mí gracias por el espejo roto y el llavero perdido
gracias a los pronósticos las advertencias los cuidados que supe recibir y olvidar instantáneamente
gracias dios por mi obstinación incomprensible
por no haber viajado
no conocer idiomas
y la ropa que consigo entre los hermanos bolivianos
gracias virgen María Santísima por los sueños derrotados los bares el desgarro
nacer durar ya son problemas
sean sinceros
sean todo lo que puedan ser buenos malignos Santos adictos resentidos luminosos
sean su sombra.
(Fuente: Hugo Toscadaray)
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