martes, 8 de septiembre de 2026

Pedro Piccatto (Montevideo, Uruguay, 1908 - 1944)

 

 

 

 

 

 

“Tu, desdoblada cinta al aire.
Yo, la mitad de un ala apenas.
De la amapola eres discípula.
A mi me eligen los cardales.
Un sol de agua te divierte.
Yo al girasol le corro nubes.
Le acortas vuelo a la calandria.
Yo no le robo el aire a nadie...”
 
“Alguien,
cuando entre brisa y árbol
suelta la mariposa de su pana,
y es una inmensa flor en llamas
la tarde
y su cristal,
alguien,
alguien me quiere amar
y no se atreve!”
 
I
Sin temor de morir,
casi viviendo,
el corazón bajo una rueda fría.
¡Y pulsándolo todo
...............................¡Y todo amándolo!
 
II
Y para quién
el despertar en flor de mi canción?
Para quién su infinito despertar?
Soledad sin ajar,
su fruto pleno,
su irreal entrevero
................................para quién?
Y para quién
su musical arteria de verdades?
Para quién su alameda de luceros?
Azucena en temor,
su ala de sangre
su ventana de hierba
....................................para quién?
 
III
Otra aurora,
otra más
me está esperando.
 
Otro día,
y con él
otro pedazo mío de ala al suelo,
otro leve empujón hacia la muerte.
 
Otro día,
otro más
entre rosal, andrajo y sexo fiel.

 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

María Ángeles Pérez López (Valladolid, España, 22 junio 1967)

 

 

 

DE  DIECISIETE ALFILES 

 

 






HAIKÚS DE LA SOGA




Esparto ronco

que agita entre sus hebras

la flor del odio.




Salto, castigo

y pies que se deslumbran

por lo caído.




Favor muy flaco

el del hilo que niega

su desacato.




Cordel torcido

del que caen las palabras

y los mendigos.




Polietileno

que estremece el lenguaje

contra su cuello.




Palo en la rueda.

Y en la boca, empalada,

flor que no ceja.




Nombrar la soga.

Ganarle a su estampida,

su lengua rota.




María Ángeles Pérez López

Diecisiete alfiles


Adaba Editores

 

                  (Fuente: Papeles de Pablo Müller) 

Jonio González (Buenos Aires, 1954)

 

 

RITO VESPERTINO

 

¿conoces la suavidad
de los cuchillos?
dijo ella
cuya voz
era afilada hoja de metal
destello
sobre el siguiente poema
 
página de luto
por un comienzo
que no ocurrió
 
blancura rota
bajo la lluvia
________________
J. G., inédito
 

Iván Carvajal (San Gabriel, Carchi, Ecuador, 1948 - 6 de septiembre de 2026

 

 

«Exilio»

 



(1948-2026)

 
 
 
 
Sangres y huesos yacen
Sin túmulos funerarios

Los muertos no enterrerán a sus muertos

Al anochecer
Las agujas de los cipreses
Enfiladas lanzas contra el campo abierto

Los muertos huirán de los vivos

En casa el baúl listo para el destierro
Y pan para el camino

Los vivos huirán de los muertos

Adonde van estos caminos
Dónde se hospedan los viajeros
En noches de luna llena
En noches de tempestad
Con quién toman su vino
Por los puertos del mar dónde se van

Los vivos no tienen tiempo
Para enterrar a los muertos.



en Poemas de un mal tiempo para la lírica, 1980


(Fuente: Descontexto)

 

Estela Zanlungo (Pcia. de Buenos Aires, 1958)

 

 

 

Puede ser una imagen de eclipse 

 

 

Mami,
¿cómo se ve la luna desde ahí?
 
Acá viene menguando y se parece
a una viejita que se ha vuelto pequeña
de tanto haber llevado peso encima.
 
Ahora crecen raíces de los brotes
que puse en una taza,
si los vieras:
hilos blancos en el agua de lluvia
de la tormenta de anteanoche
con su trueno y su viento
y el alivio después de un día tórrido.
 
Mami, esa luna allá lejos nos vuelve más cercanas,
mi carne con su hueso
tu ligereza de aire.
 
Todo para decirte, lo de la luna
y las raíces
y la tormenta de verano,
mami
lo que no tiene vuelta atrás:
 
papá es un pajarito, si lo vieras.
 
Pero es mejor así,
que yo te cuente y vos me creas
y nos hagamos compañía
como decías vos, sin alharaca.
e.z. (inédito)

 

Iván Carbajal Aguirre (San Gabriel, Carchi, Ecuador, 1948 - 6 de septiembre de 2026

 

 

Imagen de 3 poemas de Iván Carvajal - Zenda 

 

 

CACERÍA 

.
1
En el sueño te atrapo,
sólo en el sueño.
Me disfrazo y
me tiendo entre las zarzas.
Mis ojos ya gozan la avaricia
de contenerte, arrancarte
del juego.
¿Pero quién pone al cabo
el cepo y la celada?
Manso posa el venado
dándose en don
a tu aleve flecha.
Tú corres con tus huestes
y pasas sin volverte.
Ríes a mis espaldas.
¿De mí? ¿De ese venado?
¿Del sueño de que escapas?
 
2
Miraré mi rostro en las aguas dormidas.
Junto al cuerno de luna, ese cacharro.
Al fondo, rastros de sangre.
La sombra, a mis espaldas.
Una burla. Bajo los arbustos
se enmascara. Ridículo, beberé.
No el vino sino luz helada.
 
3
El verso es arco que se tensa
sin flecha que partir pudiera
hacia tu pensamiento oculto,
hacia tu voluntad tan lerda
para mí.
Acaso
no exista el verso que te acose,
que te circunde y cerque
y te conmueva al fin,
pero tal vez exista
el verso o el gramo de silencio
que te pudiese herir.
Y si parodio plegarias y epitafios
es por buscarlo entre los restos
y el enojoso reto que me lanzas
sin pronunciar siquiera una palabra.
 
.
De: «𝘌𝘯 𝘭𝘰𝘴 𝘭𝘢𝘣𝘪𝘰𝘴 / 𝘭𝘢 𝘤𝘦𝘭𝘢𝘥𝘢»

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Ocean Vuong (Ho Chi Minh, Vietnam, 1988 / EEUU)

 

 

 

 

 

 

En el cuerpo, donde todo tiene precio,
yo era un mendigo.
De rodillas,
espiaba por la cerradura,
no al hombre en la ducha,
sino a la lluvia
que al caer lo atravesaba:
cuerdas de guitarra que se cortaban
sobre sus espaldas terráqueas.
Cantaba, y por eso me acuerdo.
Su voz me llenaba hasta lo más profundo
como un esqueleto.
Hasta mi nombre se arrodillaba
dentro de mí,
pidiendo clemencia.
Cantaba. Eso es lo único que me acuerdo.
Porque en el cuerpo,
donde todo tiene precio,
yo estaba vivo.
No sabía
que hubiera una razón mejor.
Esa mañana, mi papá se detendría
-un potro oscuro, inmóvil bajo el aguacero -
a escuchar mi respiración aferrada
del otro lado de la puerta.
No sabía que el precio de entrar
en una canción era extraviar el regreso.
Así que entré.
Así que perdí.
Lo perdí todo con los ojos bien abiertos.


(Fuente: En Amor Arte)