sábado, 29 de junio de 2024

Benito del Pliego (Madrid, 1970)

 

dos poemas













 

 

Túnez legalizará a todos los partidos y liberará a los presos políticos


Túnez se libera no sabemos muy bien de quién porque no somos Túnez si fuéramos Túnez nos liberaríamos y Túnez legalizaría todos los partidos y libera a todos los presos políticos y legalizaría a sus presos y subiría después la colina y vería después de quién ha estado escapando Túnez legalizaría el alcohol y legalizaría en alcohol y los presos políticos y sentaría ejemplo para otras dictaduras del Magreb y aún más allá del Magreb incluso en Yemen y todo lo que costó fue una cerilla lo llaman bonzo style pero la realidad es menos poética no he visto muchos quemados pero morir quemado no debe de ser una liberación 78 según el último recuento y las calles en la fotografía los hombres (casi todos son hombres en las fotografías que publica El País que publica el New York Times) me recuerdan a mi padre me recuerdan también a Pedro a mi tío murió de cáncer pero vivió vivió alegre tenía algo en el decir o tal vez yo le atribuía algo que no sé si tenía pero me gustaba su decir me gustaba su mujer me gustaba su generosidad su cariño y con él vi por primera vez el mar qué grande dije y todavía hoy creo que no se puede decir nada mejor qué liberación su parecido y la gente clamando que les dejen trabajar no quieren autoinmolarse o inmolar los autos y los comercios en esas avenidas que Pedro no conocerá pero que a mí me recuerdan a las calles de El Cairo.
 

~

“Yo no me voy a ir. Moriré como un mártir”


Nací en Madrid y soy poeta. Vivo en un lugar de los Apalaches. Tengo una hija. El coronel Gadafi dice que si es necesario utilizará la fuerza. En algunas ciudades de Libia se cuentan los muertos por miles, los cuerpos están tirados en la calle, sobrevuelan los helicópteros la ciudad y los cazas bombardean, no sabemos si depósitos de municiones u hospitales. Población civil, muertos desarmados, la decisión del coronel Gadafi. Aparece ante las cámaras de televisión, como trasfondo el palacio bombardeado por Reagan, y levanta el dedo para indicar que extranjeros y terroristas, drogadictos y borrachos quieren destruir el país de sus abuelos. Mientras tanto mercenarios que deambulan disparando al que ofrece resistencia. Ha presidido el destino de 6 millones de personas durante 40 años. Mi padre se sorprende de ver a su nieta en Skype y me dice: no la baquetees. Baqueta: Vara delgada de hierro o madera, con casquillo de cuerno o metal, que servía para atacar las armas de fuego. A mi madre le jode que le tire de las orejas. Yo lo hago, precisamente porque hablamos a distancia. Se llama Carmen, nació un tres de febrero. Libia. Los Apalaches.

***

Fotografía de Manu Granadero
Revista Poesía
 
(Fuente: La comparecencia infinita)

 

Rolando Revagliatti (Buenos Aires, 1945)

 

De "Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo"



Para la foto
mi embarazo
no es histérico.


*
Una exorbitancia:

la monogamia.


*
Mi desprecio por vos
siendo profundo
ni siquiera es

infinito.


*
El camino más corto
es el trillado por mis enemigos


*
Hablo por lo que me toca
hablo por la mano que me toca
hablo porque me toca
hablo porque no me toca.


*
Yo lo tenía todo:
deudas, extrema soledad, odios

Fugitivo, rodeado de vagos
la vida me sonríe.


*
Yo venía no existiendo hasta que vos
impusiste lo contrario

Jamás
          cesaré
                     de reprochártelo.
 




Ojalá que te pise un tranvía llamado Deseo
,
Leviatán,
Buenos Aires, 2024









Más poemas de Rolando Revagliatti en Otra Iglesia Es Imposible
---
Foto: Gentileza del autor
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

 

Julia Otxoa (San Sebstián, España, 1953)

 

SIETE POEMAS DE  EL INSTANTE Y SU SOMBRA

 






La insistencia de mi sed convierte al grifo de la cocina

en un ángel de agua, iluminado ante mí como

ofrenda de un milagro. Cabría arrodillarse y llorar

mi agradecimiento, mis lágrimas sobre la tierra como

pequeño manantial enamorado.



…............................................



La dispersada piedra que dio paso a la arena,

fue antes corazón de bosque, río y golondrina.



…............................................



Tu sombra es la de un ángel,

pero todos tus espejos te devuelven

la forma de un harapo.



…............................................



Recolectar palabras olvidadas y hacer con ellas

pan de memoria y trigo.



…............................................



Orgulloso de saber muchos idiomas, ignoraba el más cercano,

el de los árboles y los pájaros



…............................................



El pequeño bosque regresó del invierno

iluminado de manzanas,

y su alegría irrumpió

de pronto en nuestras casas,

derritiendo la nieve acumulada

sobre los recuerdos.

Salimos al día

vestidos de memoria,

hermosos como árboles

bendecidos de pájaros.



…............................................



Para sentir el vuelo de los pájaros como propio,

es preciso haber sido derribado muchas veces.




Julia Otxoa

El instante y su sombra


Cálamo Poesía

 

(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

 

Úesula K. Le Guin (EEUU, 1929 - 2018)

 

Poema escrito en 1991 cuando

se desintegraba la Unión Soviética

 

i.

La razón por la cual estoy aprendiendo castellano
leyendo a Neruda palabra por palabra,
buscando la mayoría en el diccionario,
y la razón por la cual estoy leyendo
a Dickinson de a un poema por vez,
y aún así sigo sin entender
y sin que me guste demasiado, y la razón
por la que sigo pensando
qué podría llegar a ser una historia,
y la razón por la cual estoy sentada
acá escribiendo esto, es que estoy tratando
de hacer algo. 
Me da vergüenza ponerle nombre. 
A mi papá no le gustaba usar palabras como “alma”.
Se afeitaba con la navaja de Occam.
¿Por qué inventarse cosas
si ya hay suficientes?
Pero yo hago ficción. Invento.
Nunca hay suficientes cosas. 
Así que supongo que puedo ponerle el nombre que quiera. 
En cualquier caso, no está hecho aún.
Estoy tratando de una forma u otra
a fuerza de palabras. ¿Entonces se hace con palabras, no?
No. Me parece que en los mejores casos,
se hace con acciones bondadosas y valientes,
y es de gente que cuida las cosas
de todo corazón,
e incluye el mar a la hora del crepúsculo.
Ésa es la versión más elevada
de esta cosa que hago:
bondad y valentía, crepúsculo y el mar.
Es seda pura.
La mía es solamente de rayón. Las palabras no se lavan.
No aguanta que una se la ponga muchas veces.
Pero de todos modos no voy a tener tiempo de ponérmela muchas veces.
A mí edad, debería haberla hecho
hace mucho, debería estar
aplaudiendo y cantándole a cada jirón,
como dijo Guille. Pero el “mortal vestido”,
amigas, soy yo. Esto no es ninguna ropa.
Soy yo vuelta girones.
Soy yo mortal.
Esto que estoy haciendo es el ropaje de mi alma.
Ya quisiera que fuera una armadura inmortal,
pero no tengo los medios. 
Tengo apenas retazos de rayón.
Ya sé que voy a terminar desnuda.
Y entonces, ¿para qué aprender castellano?
Por la belleza de las palabras de los poetas,
y si no sé castellano
no los puedo leer. Porque tal vez 
lo que estoy haciendo sea una alabanza.
Y cuando quede deshecha,
me gustaría ser lo que sobró,
un hilito de tela barata,
un color en la tierra,
un susurro en el viento.

Una palabra, un aliento.

ii.

Así que ahora voy a darme vuelta
y voy a desahogar una conciencia amargada
a la que le alegraría alegrarse
de la segunda Revolución en Rusia
pero no puede, porque está vieja
y sabia y mezquina y femenina
y dice: Así que los hombres,
después de pasar setenta años en el nombre de algo,
de matar hombres, mujeres y niños,
de torturar, de levantar campos de trabajos forzados,
de mentir y enriquecerse,
ahora decidieron que ese algo no era lo más indicado,
y entonces van a hacer otra cosa de la misma manera.

Setenta años para nada.

Y el sueño que vino antes de la traición,
la justicia que se vislumbró antes de los asesinatos,
la verdad que brilló antes de las mentiras,
todo eso va a parar a la basura.
De todos modos, no importaba,
porque lo único que importa
es quién es el mandamás.

Alguna vez canté libertad, libertad,
dulce como un ruiseñor.
Pero aprendí la Política de la Realidad.
No hay libertad para nuestros hijos
en el mundo de los mandamases.
Sólo queda escuchar.
El silencio que rodea a los mandamases.
No dejar de escuchar.
Así que voy a escuchar 
a las mujeres y a nuestros hijos
y a los desamparados,
mi pueblo. Y solamente voy a rendirle honores
a mi pueblo, a los desamparados. 
 
 Traducción de Ezequiel Zaidenwerg 

 

viernes, 28 de junio de 2024

Salvatore Quasimodo (Módica, 1901-Amalfi, 1968)

 

Carta a la madre












 
"Mater dulcissima, ya descienden las nieblas,
El Naviglio golpea confusamente en los muelles,
los árboles se hinchan de agua, arden de nieve;
no estoy triste en el Norte, no estoy
en paz conmigo, muchos me deben lágrimas
de hombre a hombre. Sé que no estás bien, que vives
como todas las madres de los poetas, pobre
y justa en la medida de amor
hacia los hijos distantes. Hoy soy yo
quien te escribe." Por fin, dirás, dos palabras
de aquel muchacho que huyó en la noche con su pobre capa
y algunos versos en el bolsillo. Pobre, tan blando de corazón,
lo matarán un día en un lugar cualquiera.
"Ciertamente, recuerdo, fue desde aquel gris andén
de lentos trenes que llevaban almendras y naranjas
hacia las fauces del Imera, río de urracas,
de sal y de eucaliptos. Mas hoy te agradezco,
eso quiero, la ironía que pusiste
sobre mis labios, afable como la tuya.
Aquella sonrisa me salvó de llantos y dolores
y no importa si derramo ahora algunas lágrimas por ti,
por los que como tú esperan
sin saber qué. Ah muerte gentil,
no toques el reloj de la cocina que late sobre el muro,
toda mi infancia pasó sobre el esmalte
de su cuadrante, sobre sus flores pintadas;
no toques las manos, el corazón de los viejos.
Pero ¿es que alguien responde? Oh muerte de piedad,
muerte de pudor. Adiós, querida, adiós, mi dulcissima mater."


En revista Sur, N° 225, Buenos Aires, noviembre y diciembre de 1953
Versión de Alberto Girri y Carlos Viola Soto

Foto: s/d


Lettera alla madre

"Mater dolcissima, ora scendono le nebbie,
il Naviglio urta confusamente sulle dighe,
gli alberi si gonfiano d'acqua, bruciano di neve;
non sono triste nel Nord: non sono
in pace con me, ma non aspetto
perdono da nessuno, molti mi devono lacrime
da uomo a uomo. So che non stai bene, che vivi
come tutte le madri dei poeti, povera
e giusta nella misura d'amore
per i figli lontani. Oggi sono io
che ti scrivo." - Finalmente, dirai, due parole
di quel ragazzo che fuggì di notte con un mantello corto
e alcuni versi in tasca. Povero, così pronto di cuore
lo uccideranno un giorno in qualche luogo. -
"Certo, ricordo, fu da quel grigio scalo
di treni lenti che portavano mandorle e arance,
alla foce dell'Imera, il fiume pieno di gazze,
di sale, d'eucalyptus. Ma ora ti ringrazio,
questo voglio, dell'ironia che hai messo
sul mio labbro, mite come la tua.
Quel sorriso m'ha salvato da pianti e da dolori.
E non importa se ora ho qualche lacrima per te,
per tutti quelli che come te aspettano,
e non sanno che cosa. Ah, gentile morte,
non toccare l'orologio in cucina che batte sopra il muro
tutta la mia infanzia è passata sullo smalto
del suo quadrante, su quei fiori dipinti:
non toccare le mani, il cuore dei vecchi.
Ma forse qualcuno risponde? O morte di pietà,
morte di pudore. Addio, cara, addio, mia dolcissima mater."


Fuente: Campo de maniobras)

 

Roberto Juarroz (Buenos Aires, 1925 - 1995)

 

Poesía Vertical IX -3-
 
 

Celebrar lo que no existe.
¿Hay otro camino para celebrar lo que existe?
Celebrar lo imposible.
¿Hay otro modo de celebrar lo posible?
Celebrar el silencio.
¿Hay otra manera de celebrar la palabra?
Celebrar la soledad.
¿Hay otra vía para celebrar el amor?
Celebrar el revés.
¿Hay otra forma de celebrar el derecho?
Celebrar lo que muere.
¿Hay otra senda para celebrar lo que vive?
El poema es siempre celebración
porque es siempre el extremo
de la intensidad de un pedazo del mundo,
su espalda de fervor restituido,
su puño de desenvarado entusiasmo,
su más justa pronunciación, la más firme,
como si estuviera floreciendo la voz.
El poema es siempre celebración,
aunque en sus bordes se refleje el infierno,
aunque el tiempo se crispe como un órgano herido,
aunque el funambulesco histrión que empuja las palabras
desbande sus volteretas y sus guiños.
Nada puede ocultar a lo infinito.
Su gesto es más amplio que la historia,
su paso es más largo que la vida.

Amal Yarrah (Siria, 1945-2004)

 

¿Desde qué hueco esta roca?

 


 
Caras que se giran,
labios que tiemblan con palabras,
pero los libros están cerrados, y hay un silencio como de muerte
que rodea el lugar.

No entiendo este silencio.
Alguna lengua abre las puertas del cielo.

El lenguaje como si fueran señales,
el habla como si fueran lágrimas derramadas por los ojos,
las voces no tienen resonancia,
y las palabras no tienen calor.

Iba inclinándome al cansado corazón,
entonces escuchaba su trágico rugido.

Ahora, ¿qué ha pasado,
qué roca ha entrado
y desde qué hueco
hasta dominar el silencio de la muerte?
Y ya no oigo
sino lamentos.
Todo está quieto,
y no oigo ninguna voz.
 

Amal Yarrah, incluido en Diván de poetisas árabes contemporáneas (Ediciones del Oriente y del Mediterráneo, Madrid, 2016, ed. y trad. de Jaafar Al Aluni).
 
(Fuente: Asamblea de palabras)