martes, 2 de julio de 2024

Sophia de Mello Breyner Andresen (Portugal, 1919 - 2004)

 

PATRIA
 
 

Por un país de piedra y viento duro
Por un país de luz perfecta y clara
Por el negro de la tierra y por el blanco del muro
 
Por los rostros de silencio y de paciencia
Que la miseria largamente dibujó
Próximo a los huesos con toda exactitud
De un largo informe irrecusable
 
Y por los rostros iguales al sol y al viento
Y por la limpidez de las tan amadas
Palabras siempre dichas con pasión
Por el color y por el peso de las palabras
Por el concreto silencio limpio de las palabras
Donde se yerguen las cosas nombradas
Por la desnudez de las palabras deslumbradas
 
– Piedra río viento casa
Llanto día canto aliento
Espacio raíz y agua
Oh mi patria y mi centro
 
Me duele la luna me solloza el mar
Y el exilio se inscribe en pleno tiempo


(Fuente: La Parada Poética)

 

Publio Vergilio Maro, Virgilio (Andes, cerca de Padua, Galia Cisalpina, 70 a.C. - Brindisi, 29 a.C.)

 

Virgilio / La edad de oro



Antes que Jove, nadie cultivaba los campos, 
no se ponían cotos ni linderos en ellos;
la tierra era común: lo daba todo con largueza 
y producía frutos por sí mismas, abundante.
Fue él quien introdujo el venenos en las sierpes,
quien prescribió a los lobos el pillaje
y al mar el movimiento, quien despojó
a las hojas de su miel y retiró el fuego
y secó los ríos de vino que por doquier fluían.
Lo hizo a fin de que el ingenio de los hombres
forjase poco a poco las variadas artes,
y buscase en los surcos el trigo, y descubriere
el fuego oculto entre las venas del pedernal.
Fue entonces cuando, por primera vez,
sintieron los ríos el peso de los huecos
alisos; cuando el marinero dio nombre a las estrellas:
Pléyades, Híades y la Osa brillante de Licaón:
fue entonces cuando comenzó a cazar fieras
con trampas, engañándolas con lazos y con cebos,
y a rodear con perros los dilatados bosques.

                                          (Georgicon I)
 

En Antología de la poesía latina, Alianza, Madrid, 1981
Traducción de Alberto de Cuenca y Antonio Alvar



Ante Iovem nulli subigebant arva coloni;
ne signare quidem aut partiri limite campum
fas erat: in medium quaerebant ipsaque tellus
omnia liberius nullo poscente ferebat.
Ille malum virus serpentibus addidit atris
praedarique lupos iussit pontumque moveri,
mellaque decussit foliis ignemque removit
et passim rivis currentia vina repressit,
ut varias usus meditando extunderet artis
paulatim et sulcis frumenti quaereret herbam.
[Ut silicis venis abstrusum excuderet ignem.]
Tunc alnos primum fluvii sensere cavatas;
navita tum stellis numeros et nomina fecit,
Pleiadas, Hyadas, claramque Lycaonis Arcton;
tum laqueis captare feras et fallere visco
inventum et magnos canibus circumdare saltus

The Project Gutenberg


Más de Virgilio en Otra Iglesia Es Imposible
---
Imagen: Detalle del mosaico que representa a Virgilio y las musas Clío Y Melpómene, siglo III, Susa, Túnez, conservado en el Museo del Bardo tunecino

 

(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

Fang-tzu Chang (Taiwán, 1964)

 

"Árbol de lluvia de oro en otoño"

 


 
 
Diminutas flores amarillas
Se escurren, una por una, entre los dedos,
hasta dar en tierra.
¿Lo hacen por amor a sí mismas
o por amor a alguien en el viento?

Diminutas flores amarillas
en gesta de mariposas crías.
¿Qué aspecto tiene el Tiempo
que poco a poco entre grietas se va alejando,
mientras paulatino va transcurriendo?
 
 
 

Fang-tzu Chang, incluido en En la Masmédula (8 de noviembre de 2023, México, trad. de Khédija Gadhoum y selec. de Mariela Cordero).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

 

Heather Christle (EEUU, 1980)

 

Allá afuera hay un imperio


Te vi pasar
entre los maceteros
de la ventana
y rozar una flor
		  Te vi
acomodarte la campera
dar un beso
Viva
todo lo que nos pide que muramos
lo que nos da comida
		y nos pide después
que no existamos.
 
 
  Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
   

lunes, 1 de julio de 2024

Vicente Barbieri (Bs.As. 19O3/1957)

 

La balada del rio Salado (Fragmento)

 

2.
De allí brotaba el canto y el sol naciente,
y las cuatro estaciones alargadas.
Ah, no se ha visto tarde mas doliente
ni cosas imposibles mas soñadas.
Todas las vidas eran señaladas
bajo un cabal zodiaco creciente.
 
Dibujado lo tengo ¡oh rio abierto!
En planisferios de dulzor sin tasa
con una linea azul y un pino muerto.
Y junto a mi costado, abierto, pasa
y mis dispersos líquenes abrasa
con su sal en silencio y en desierto. 
 
(...)
Todo era en su corriente meridiana,
lo que consuela y lo que desconsuela.
Sus brisas de poleo y mejorana
y perfumada sangre que desvela,
su viñeta de lirio y de vihuela,
y el caballo de naipe, y la manzana.
 
(Infante de piedad, joven de rio,
habia un niño alli, pálido en muerte.
Niñez del ancora en un cielo frio,
creciendo en duelo y en ardida suerte.
Ninguno como tu perdido y fuerte,
oh laberinto, oh niño amigo mio.)
 
 
(Fuente: Héctor Giuliano)
 
 



De "Corazond el oeste", 1941.

 

Oscar Vicente Conde (Buenos Aires, 1947)

 

La sangre de los expulsados
los que no alcanzaron el perdón
se esparce como río a punto de secarse
 
el ojo avizor se distrae
con sus propias visiones apocalípticas
en un mundo que no cesa de extinguirse
a pesar de los gritos
de los llantos
de los vientos con nombres extraños
 
a pesar de las promesas arcaicas
de las utopías por cumplir
de los seres de buena voluntad
del hombre desnudo
 
y su alma vagando en la espera
 
 
 
de Mundo - Tahiel Ediciones, 2017

 

Salman Masalha (Palestina, 1953)

 

«Pregunta el camino»

Versión de Juan Carlos Villavicencio





El viejo camino les preguntó:
Tú que cargas sobre tus hombros
Sandalias cortadas de hojas de palma,
¿Adónde te diriges?
¿No ves el desierto
Que viene hacia ti
Con todas sus formas?
¿Por qué te esfuerzas tanto
Por pisarme descalzo?
No me ayuda tu sudor
Que gotea a un ritmo acelerado
En dirección al espejismo,
Ni tus oraciones
Ayudarán a la lluvia.
Tus pasos cojeando
Sobre mis huellas apenas me conmueven.
No van a dejar rastros
En mi piel para guiar a otros
Hasta el río. También yo, en verdad,
Me he enfermado a lo largo de los años
Por todo lo que me has despreciado. Por eso
He decidido 
Aniquilarme
Por mi propia voluntad
En mis propias arenas. Sin embargo, ¿quién me 
Guiará de vuelta a mí mismo
Si es que cambio de opinión?
 
 
 
(Fuente: Descontexto)