martes, 2 de marzo de 2021

Sasha Reiter (Nueva York, EEUU, 1996)

 

 

SOBRECARGA SENSORIAL


Esta Receta de “Súper Café” está Dejando Aturdidos a

los Médicos.

Paquetes de cruceros para Alaska: 50% menos.

Sentarse en exceso está matando lentamente a los

oficinistas de los Estados Unidos.

Reduce la inflamación con CBD, derivado del cáñamo,

mientras

buscas tu épica aventura turística.

¿Por qué la Antártida es la opción OBVIA?

¿Estás usando q-tips? Es muy probable tengas los oídos

sucios por dentro.

CBD y sus comprobados beneficios para la salud

revelados

por un singular truco de carburo que quema hasta 1

LIBRA por DÍA.

Alaska... un lugar como ningún otro que antes hayas visto.

Prevén y trata el hongo de las uñas con esto:

Los distribuidores despejan en el acto tus uñas

descoloridas,

que podrían infectarse por tu intento de ser más activo

ante la pavorosa e inspiradora belleza de Alaska

y mejorar la iluminación de tu garaje o de tu espacio de

trabajo,

lo cual es una solución permanente a los paquetes de

cruceros de último minuto

desde tu carro equipado con tu fijo pedido de escritorio!

Pero debes tener cuidado, la baja testosterona se está

apoderando de tu hombre.

¿Buscas un elevador de escalera para tu hogar?

¿Buscas un elevador de escalera para tu cuerpo?

¿Buscas un crucero para cualquier parte menos para acá?

¿Buscas algo para quitar el dolor?

¿Todo eso junto?

¿Completo?




¿SOY DEL BRONX?


Si el Bronx es una pendiente de historias de amor

contadas en lenguas diferentes,

entonces South Riverdale y Kingsbridge eran

donde aquellas lenguas se envolvieron a mi alrededor.

Pero Riverdale no es el Bronx, dice él.

Kingsbridge es una bachata que irrumpe

por tu ventana a las 2AM.

Policías morenos llorando en el espacio

entre su corazón y su cadera.

Muchachos morenos que traen cuchillos a la escuela

porque los matones odian a los maricas.

Un tipo flaco y gris acechando bajo la sombra de ladrillos

tostados,

ofreciéndome paquetitos de cocaína.

A los 15, yo comprándole a un desamparado cocaína por

10$.

Es el depravado que sigue a esa niña de 12 años,

silbándole suavemente a su trasero.

Es un coquito frío en un caluroso día de verano.

Alargadas cuadras de familias que se mezclan,

cantando y bailando toda la noche a pesar de las canaletas,

debido a las canaletas.

Canaletas que se llenan con el agua de los grifos de

incendio

para trocar un lugar de dolor en un parque acuático.

Son los niños, las mamás y las titis

quienes no lo llamarían un lugar de dolor.

Crecí al fondo de Riverdale,

en la cima de la colina que se derrite en Kingsbridge.

Crecí en parques blancos,

con noches silenciosas envueltas por familias judías

cada vez más enojadas con aquellas madres morenas 

como la mía que allí se mudan,

donde la gente de Kingsbridge trabajó duro

para que sus hijos crecieran,

preguntándole a mi mejor amigo

por qué no me dejaba visitar su casa,

observando a los rabinos hablar con desprecio a los

judíos

demasiado pobres como para pagar la membresía de la

comunidad.

Quizás Riverdale ya no sea el Bronx,

pero he pasado noches bailando al compás de esa bachata

de las 2 AM

retumbando desde un automóvil estacionado.

He probado la dulzura de esos coquitos

y las lágrimas de agua salada

de las madres que rezan de noche a un Dios indiferente,

secretamente estadounidense

quien mantiene cerradas las puertas del puente.

Quizás no soy del Bronx,

tal vez soy el hijo involuntario

de un acto de amor cultural

tan lleno de violación y cariño, que me permite marcar las

líneas

de dónde termina mi Bronx y de dónde comienza.



PALADAR IMPOSTOR


Hace 15,000 años, año más año menos,

mi familia puede o no haber cargado arroz

sobre sus espaldas en hielo, lodo y piedra

para llegar a campos sin sangre

para empujar aquellas pequeñas semillas

al fondo por debajo del aliento de la tierra

para comerse su botín durante 15,000 años,

año más año menos.


Mi profesor de color se refirió a mí

como estudiante de color una vez y

yo no estaba seguro de qué hacer con este título.

La primera generación en mí quiso brotar una lágrima,

pero sabía que me estaba otorgando un honor

que no podría ostentar.

Yo sabía que no era así.


Sabía que mi bisabuelo fue lo suficientemente inteligente

y afortunado para dejar su vida, familia atrás.

Llevar el peso de su linaje muerto, sus padres,

un yunque en su espalda,

tinta negra quemada sobre brazos

ya incapaces de alcanzarse unos a otros.

Pero no los brazos del hombre cuyo nombre no me he

ganado.

Corrió veloz con fantasmas

de la roja Rumania al rojizo Perú

y conoció a una hija de caminantes de arroz.

Mezclaron su sangre, jodieron la mía,

confundieron mis lenguas.

Los rumanos comen papas y pan.

Su nieta se escapó de casa.

Se llevó una mochila azul de nilón repleta

de ropa y sueños a Jerusalén.

Allí conoció a otro velocista, blanco con rizos de oro.

Los argentinos son los europeos de América Latina.

Su gente también corrió.

Por qué la pareja corrió junta a la tierra de la esperanza

rota,

de la metralla de expectativas empapadas de sangre

caliente

mohicana, japonesa, y pronto latina-


Yo no puedo ser de color con piel pálida,

sangre colonizada, refugiada y mas blanca que morena,

castellano que me cuesta.

Yo no soy de color porque 15,000 años de color

viven en el arroz que no como,

año mas año menos. 



 

(Fuente: Sol negro)

Paul Celan (Chernivtsi, 1920-París, 1970)

 

 

Epitafio para François




Las dos puertas del mundo
están abiertas:
abiertas para ti
en el atardecer.
Las escuchamos golpear y golpear
y llevar lo incierto
y llevar la vida a tu siempre.

~
 

Shibboleth




Con mis piedras,
engruesadas por el llanto
tras las rejas,
 
me arrastraron
al medio del mercado
allí
donde se iza la bandera, a la que
no presté ningún juramento

La flauta,
la flauta doble de la noche:
piensa en el umbrío
y mellizo arrebol
en Viena y Madrid.

Pon tu bandera a media asta,
la memoria.
A media asta
por hoy y para siempre.

Corazón:
date a conocer también aquí
aquí, en medio de los mercados.
Grítalo, el shibboleth, fuera
de lo extranjero de la patria.
Febrero (1), no pasarán (2).
 
Einhorn: (3)
sabes de las piedras
sabes de las aguas
ven
te llevaré lejos
hacia las voces
de Extremadura (4)

N. del T. 
(1) Hace referencia a la guerra civil austriaca de febrero (Februarkämpfe) de 1934.
(2) En español el original.
(3) Erich Einhorn, amigo de Celan. "Unicornio" correspondería a la traducción de su apellido.
(4) Alusión a la masacre de Badajoz en 1936.

~
 
 

Cualquier piedra que levantes




Cualquier piedra que levantes –
descubres,
a los que necesitan el cobijo de las piedras:
desnudos,
renuevan el revoltijo.

Cualquier árbol que tales –
construyes
el lecho donde
las almas se acumulan otra vez,
como si no temblase
también en este
eón.

Cualquier palabra que profieras – 
se la agradeces
al deterioro.

~
 
 

ESA PALABRA DE IR-A-LO-PROFUNDO,

la palabra que hemos leído.
Los años, las palabras desde entonces.
Todavía somos nosotros.

Sabes, el espacio no tiene fin
Sabes, no necesitas volar
Sabes, lo que está escrito en tus ojos
nos profundiza en lo profundo.
 

***

Versiones de Nicolás López-Pérez

/
 

Grabschrift für François

 

Die beiden Türen der Welt
stehen offen:
geoeffnet von dir
in der Zwienacht
Wir hören sie schlagen und schlagen
und tragen das ungewisse,
und tragen das Grün in dein Immer.

~
 

Schibboleth



Mitsamt meinen Steinen,
den grossgeweinten
hinter den Gittern,
 
schleiften sie mich
in die Mitte des Marktes,
dorthin,
wo die Fahne sich aufrollt, der ich
keinerlei Eid schwor.
 
Flöte,
Doppelflöte der Nacht :
denke der dunkeln
Zwillingsröte
in Wien und Madrid.
 
Setz deine Fahne auf Halbmast,
Erinnrung.
Auf Halbmast
für heute und immer.
 
Herz :
gib dich auch hier zu erkennen,
hier, in der Mitte des Marktes.
Ruf's, das Schibboleth, hinaus
in die Fremde der Heimat:
Februar. No pasarán.
 
Einhorn :
du weisst um die Steine,
du weisst um die Wasser,
komm,
ich führ dich hinweg
zu den Stimmen
von Estremadura.

~
 

Welchen der Stein du hebst 



Welchen der Stein du hebst -
du entblösst,
die des Schutzes der Steine bedürfen:
nackt,
erneuern sie nun die Verflechtung.

Welchen der Bäume du fällst -
du zimmerst
die Bettstatt, darauf
die Seelen sich abermals stauen,
als schüterte nicht
auch dieser
Äon.

Welches der Worte du sprichst -
du dankst
dem Verderben.

~
 

DAS WORT VOM ZUR-TIEFE-GEHN,

das wir gelesen haben.
Die Jahre, die Worte seither.
Wir sind es noch immer.

Weißt du, der Raum ist unendlich,
weißt du, du brauchst nicht zu fliegen,
weißt du, was sich in dein Aug schrieb,
vertieft uns die Tiefe.
 
 
***
 
 
(Fuente: La comparecencia infinita)

 

Mina Loy / Mina Gertrude Lowy (Londres, 1882 - Aspen, Colorado, 1966)

 

 

Rostro de película

 

Mientras el dios se sienta en el Olimpo
sobre el rigor de las nubes

domina la barcaza de basura
cargada con nubes
de caos sanitario;

el eterno rostro,
el abatido cuerpo,
de los pobres

sobre Marie Dressler.

 

 

_

Film-Face

 

As the god sat on Olympus
above travail of clouds

it dominates the garbage-barge
loaded with clouds
of sanitation´s chaos;

the enduring face of,
the ruined body of,
the poor people

on Marie Dressler. 

 

Traducción Camila  Evia

 

(Fuente: Buenos Aires Poetry)

 

Franco Loi (Italia, 1930 - 2021)

 

 

La jaula del león era de aire,
De aire mi madre, aquel sombrero,
El brazo de mi padre era de aire
En mi hombro, mis manos que apretaban,
Y aire la risa de sus ojos, y dulce aire
Aquella vida de la que soñé lo amargo.
Eran de aire ellos y yo, quizás,
Que mirándolos parado los vi marchar.

*

Entre las rosas de un bello jardín se esconde la tarde.
Me acerco e intento comprender
La rosa que en la muerte hace crecer la vida,
La doble, la marina, fresca blanca,
O la otra de la China, roja al mar,
O la del té, expandida siempre florida
O la salvaje, que en el corazón está…
Mas pienso y me abstraigo, y parece de cera
La sombra de la rosa que tras la reja se deshoja,
Y así juego con la rosa de la vida
Que parece traerme su lejano aroma.

*

Un pajarillo cantaba al aire fresco
Sólo por el placer de cantar,
Un fagot que entre las hojas se embosca
Sin pensar que el tiempo pasará
Y en torno al tiempo hay como otra vida,
Como mis ojos que lo miran piar,
O como las hojas que el aire acaricia
Y por cuenta propia tiemblan, sin hablar.

*

Oh, qué poesía! Este llanto sin esperanza,
Esta rosa de un día que morirá!
Miro el bello sol, las aves, las campanas sonar
Y no recuerdo aquel que he sido
O que seré, o que me molesta ser…
Oh, qué poesía, la muerte de mis días…
Y al pasar, parece que mi vida espera
Al hombre que de niño me soñé.

*

La sombra de un dios pasea en mí,
Tiempo venido de los huesos, la vida, los años,
Aire de la memoria, del mañana…
Me gustaría hablarle, sentirlo dentro,
Escuchar su sabiduría y, sereno,
Saber que soy suyo, y quién soy yo.
Pero la sombra va y viene, y estoy lejos,
Y siento no obstante el aire del pensar
Que me trae el vacío, y las noches detrás.
Oh, Dios! Que te escondes sin piedad,
Busca los perros y escucha si soy yo,
Que el hombre ha muerto ya, y se olvidó.

*

Dentro de mí la sangre me remueve palabras,
Y a mí, que escucho, me parece que es el cuerpo
Quien quiere decirme y hablar de la memoria
Que el hombre ha consumido en su olvido…
Es espeso el velo entre mí y esas palabras
Que apenas pensadas, parecen apagarse…
Son como lejano sonido, quizás de los campos,
Retornan como golondrinas en su ensoñarse…
Mas sé, sin amargura, que son hermosos cantos,
Como una voz que al encantamiento nos llamase.

 

Trad. Ana María Márquez Lacarcel

 

(Fuente: Detour.es) 

 

Alfredo Veiravé (Gualeguay, Entre Ríos, 1928 - Resistencia, Chaco, 1991)

 

 

El zamuu



La forma del Zamuu es tan ridícula como su nombre
dice Dobrizhoffer del palo borracho, o palo ebrio según los
españoles de la Real Academia: su tronco tiene un aspecto extraño es ancho como
un barril en el centro es redondo como la cintura de Ayesha
embarazada y teme al agua en contraposición con
Claudia que se baña
a la madrugada, y luego se
vuelve a la cama con otras virtudes femeninas adictas a la prolijidad
de la higiene o esta servidumbre finisima de su belleza recuperada;
y con sus espinas se puede, machacándolas, curar los ojos
enfermos de los enamorados,
o de los abipones, cuando regresan de la cacería en los
altos caballos como venados,
justo en la hora en que se la ve llegar
entre las flores del zamuhu, el yuchán panzudo o el palo borracho
según los distintos nombres que nosotros los paracuarios le
hemos puesto a estos árboles iguales a
mujeres (jóvenes) embarazadas por el viento de nuestra pasión cuaternaria;
nuestra exclusiva cuenta regresiva de almanaques mal llevados
y algunas lluvias intermitentes pero frecuentes que tienen de la virtud de
hacernos preguntar bajo las frondas de las palmas
¿dónde estás ahora? ¿en qué movimiento del anillo de estos árboles
concéntricos estás despertando esas bellas tormentas de
pasión quemitigaban mi vejez y la de
Ovidio Nason, experto en cosméticas romanas
pero desconocedor rarísimo de otras plantas o árboles americanos, como
este zamuhu o palo borracho entre cuyas flores ebrias de orquídeas
hubiera querido abrir tu boca semejante a la de aquella actriz francesa o
simplemente para escándalo de los inspectores municipales,
grabar tu nombre en el árbol y con sus espinas y con sus hojas
hervidas hacerme un remedio
para no ver el momento en que nuestras naciones cayeron conquistadas
y para no ver el momento en que me dijiste
con absoluta naturalidad
que nuestro amor se había terminado. Me vengué entonces diciendo que
tus frutas eran arrugadas como zapallos que tu cuerpo
era redondo como el palo borracho que tus flores eran
fáciles de secar eran pasajeras eran marchitables y por qué no, feas,
y hubiera podido seguir diciendo muchas cosas tristes del samuhi
si no hubiera sido que hoy otra vez me llamaste en la puerta del Museo
de Ciencias Naturales,
y al abrazarnos sentimos que habíamos vuelto un
encontrar el centro del mundo y que en ese paraíso
había un árbol redondo de cuyo vientre manarían los peces de tu cuerpo.

 

 

(Fuente: El poeta ocasional) 

Mario Montalbetti (Lima, Perú, 1953)

 

 

Como Walcott

 

Escribo a mano con un lápiz Mongol No.2 mal afilado
apoyando hojas de papel sobre mis rodillas.

Ésa es mi poética: escribir con lápiz es mi poética.

Si alguien pregunta como quién quiero escribir
respondo “como Walcott”. Ésa también es mi poética.

También, esperar a que ella me muerda el cuello
para comenzar a escribir es mi poética. La oscuridad del mar,
lleno de pliegues, es mi poética. Ella pregunta como quién
quiero escribir

y yo respondo “no sé, como Walcott”. O más bien

mi poética es di algo visceral de una buena vez,
como en la ópera, sin esperar que ocurra una muerte
especialmente interesante al final: es mi poética.

Lo del lápiz mal afilado es indispensable para mi poética.

Sólo así quedan marcas en las hojas de papel
una vez que las letras se borran y las palabras ya no

se entienden o han pasado de moda o cualquier otra cosa.

***

 

 

El canto de las aves

(para Alberto Blanco)

 

el canto de las aves escondidas en el follaje
apenas alcanza las tres sílabas

luego silencio

luego otra vez alcanza las tres sílabas
luego silencio

es la forma que tienen las aves de no decir nada
luego otra vez

tres sílabas luego silencio y luego otra vez
es el canto de las aves escondidas en el follaje de los ficus

tres sílabas silencio otra vez

es la forma que tienen las aves
de no decir nada

tres sílabas silencio tres sílabas

pero el canto
es hermoso y se repite regularmente al atardecer
y luego otra vez
y luego otra vez

y no dice nada

***

 

 

Poema en homenaje al V Congreso Nacional de Filosofía del Lenguaje, Huampaní 26-28 de Junio del 2010

 

¿cuál es la diferencia entre una vaca y el lenguaje?

una vaca
¿qué es una vaca?

una vaca pace al lado del camino

el camino da un rodeo
y lleva hasta el granero

la vaca cruza el camino
sin rodeos

el lenguaje no puede hacer eso

***

 

 

Fin Desierto (fragmento) 

 

este es el verso en el que la sangre se vuelve vino y el paraíso metrópoli

y la daga imaginaria se clava sobre pechos mojados
este es el verso en el que entro al pueblo

y pregunto por ella y por un bar llamado el patio
todos volteamos hacia el mismo lugar todos cometemos el mismo error

camino por estos versos para olvidar tormentos y siento un alivio pasajero al ver
jacarandás en flor

pero luego todo vuelve de golpe y escupo sobre estas calles

en este verso llueve como lloverá en el último otoño
por fin el actor no es el héroe por fin no hay nada que entender

en dos días llegaré al sur que no tiene sur

los caballos se esconden en las acequias afiebrados
en este verso no se puede seguir

este es el verso en el que no se puede seguir

***

 

Disculpe ¿es aquí la tabaquería?

 

Nadie dice todo. Nadie dice nada.
Lo deseable es decir poquísimo.
Callar no es más radical.
Callar es como raparse la cabeza:
el pelo vuelve a crecer.
Pero decir poquísimo, decir lo mínimo
que uno puede decir,
eso es lo que nos permite decir algo.

 

 

(Fuente: Zenda libros)


 

Stephen Dunn (Estados Unidos, 1939)

 

 

Fantasma


Es la última hora de uno de los últimos días
de junio, mi mujer está durmiendo,
Bob Dylan va a noventa millas por hora
hacia una calle sin salida,
y hace un momento -bendita sea la mente
que trabaja en contra de sí misma-
Hegel concedía que la filosofía
siempre llega demasiado tarde.
Aquí a través de la gatera
viene nuestro gato naranja,
la boca vacía, un poco desamparado.
Topillos y ratones, no oséis relajaros.
Solitarios y soñadores, es hora de probar
la oscuridad, de visitar las guaridas.
Estoy esperando ese clic
del casete o el final del capítulo,
el que llegue primero -como uno
de esos tratos que haces contigo mismo-.
Es el clic. Ahora llevaré a la cama
este cuerpo y el fantasma
de lo que una vez fue, inseparables
como resultan ser estos días, humo
alzándose de un fuego pertinaz.
Nocturna luz, sé mi guía.
Puedo andar a tientas solamente hasta ahí.
 
 
 

Incluido en Arquitrave (nº 63, mayo-julio de 2016, Colombia, versión de Alfonso Claret).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)