EL ALMA ESTÁ IMPACIENTE Y TRES POEMAS MÁS DE HISTORIA DE LA CARNE
EL ALMA ESTÁ IMPACIENTE
Las palabras se me pegan en la boca
[las frases se me pegan en la boca:
y soy un palíndromo interpretado por un ave fusilándose
en el hueco.
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He creído que me detengo,
paseándome en los andamios.
Siempre mis ruinas emergen y ya no sé si soy
pero existo
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Me canta la paciencia en la miseria:
la soledad me pisa los talones.
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En la cocina veía tumbos caer de mi pupila: era una levedad de carencias que se robustecían al hacerse un hueco con la flama. Madre recogía las hojas del té-agua y nos bañaba-cubría las fiebres en su manto de azufre.
Ese olor sostenido era clavélulas diurnas: pacían sobre mi pecho: aullaban sobre nuestras cabezas.
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¿HACIÉNDOME EN EL INTERIOR
DE LA PUPILA?
Ha surgido una pregunta cruel: consumida en una alteridad desesperante: retorcida en la maraña de ojos claros: ojos podridos concienzudamente arbitrarios: camina entre los setos: se convierte en torbellino calcinada por el rayo: raída sobre la torre insípida: cortada al ras: se inclina sobre el diván y no puede sino estallar ráfagas de aire: ya no necesita la sal de las pieles teñidas de rojo: se tornan violetas inclinadas en el iris.
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Existe un poema que modula
que retuerce el tronco con su savia
(demasiado entendimiento promueve la huida)
explora la luz
palpita
sucumbe entre cruces
en un átomo de agua.
Existe un poema-piedra
no sirve para orillar el día
no es más que abedul
efeméride sin causa
un oasis sin tiempo
en el equinoccio de un abismo.
Bileysi Reyes
Historia de la carne
Huerga & Fierro editores
(Fuente: Papeles de Pablo Müller)

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