lunes, 5 de agosto de 2019

Jorge Luis Borges (Argentina)


Las cosas


El bastón, las monedas, el llavero,
la dócil cerradura, las tardías
notas que no leerán los pocos días
que me quedan, los naipes y el tablero,

un libro y en sus páginas la ajada
violeta, monumento de una tarde
sin duda inolvidable y ya olvidada,
el rojo espejo occidental en que arde

una ilusoria aurora. ¡Cuántas cosas,
láminas, umbrales, atlas, copas, clavos,
nos sirven como tácitos esclavos,

ciegas y extrañamente sigilosas!
Durarán más allá de nuestro olvido;
no sabrán nunca que nos hemos ido.

Kim Addonizio (Washington, EEUU, 1954)


Vidas de los poetas


Uno se paró entre las violetas
escuchando a un pájaro. Uno fue al baño
y fue golpeado por la luna. Uno se sentía desesperado
hasta que una trompeta estalló, y he aquí,
que se convirtió en un diamante. Tengo una pala.
¿Puedo convertirla en un poema? En mi cocina
estoy hirviendo un poco de leche de cardo.
Espero que se convierta en una tesis alada
antes de que dejes de leer. Mira, ¡estoy en topless!
Escucha: ¡se acercan los cascos!
Uno se ahogó en una piscina.
Uno se quitó los zapatos
y añoró un puente. Uno vive
con Alzheimer en una instalación estatal, con saliva
en su barba blanca. Resulta
que las palabras no son de ayuda.
Pero aquí estoy con mi pala
cavando como una tonta
al lado del splish y el splash
de un mar desenfrenado. No puedo parar.
Vienen los caballos, los ladrones.
Todavía no he encontrado el amor duradero.
Todavía quiero escuchar violas
en el hotelito de la playa
que fue derribado y ya no está.
Quiero volver a ver los cardúmenes
brillar como un velo
donde las olas empujan
contra el dique. Se ha ido
la niña con su falda blanca
que probaba el frío con un pie descalzo.
Hace demasiado frío, pero ella entra, con mucho
cuidado, oh.


*


Armamento


Usé una flecha para matar a la araña.
Usé una apisonadora para aplanar el gusano.
Para las hormigas llamé un ataque aéreo.
Para la abeja que se abrió camino a través de la malla:
soplete.
Los mamíferos fueron más fáciles:
un balde de agua para sumergir al gato,
una palabra envenenada arrojada al perro.
Para el amor, solo un fósforo. Eso
y una cocina con fuga de gas
y la espera hasta que la cena
estuviese buena y quemada.


    Versiones de Mónica Drouilly
 

(Fuente: Jampster)

sábado, 3 de agosto de 2019

Michal Habaj (Eslovaquia, 1974)


Mária de Petrogrado

 

El ala de la eternidad relumbra sobre la noche callada
y por un instante viste la iglesia como el cuerpo al alma.

Los álamos nievan,
Mária gira la cara hacia los recuerdos,
Mária se acomoda el peinado,
refinada, hermosa Mária de Petrogrado.

“Estemos juntos para siempre al menos por un instante”,
digo, pero Mária camina por el siglo XIX.

Los álamos nievan,
Mária acaricia el alma con sus devaneos,
pero el alma es un ave migratoria
y Mária vuelve a caminar por Petrogrado.

“...basta estar quieto en lo quieto,
y miles de aves que levantan el vuelo
volarán en tu mirada”,
digo, y la mano de Mária concilia el sueño en la palma de mi mano.
 
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)

viernes, 2 de agosto de 2019

Serguei Esénin (Rusia, 1895 - 1925)


LAS HOJAS CAEN...



Las hojas caen... Las hojas caen...
El viento gime lento y sordo...
¿Quién alegrará mi corazón?
¿Quién lo calmará, amigo mío?

Con párpados pesados
miro y miro la luna.
De nuevo cantan los gallos
en la quietud sombría.

El amanecer. Lo azul. Lo matinal.
Y de las estrellas fugaces la felicidad.
¿Formularme un deseo cualquiera?
Pero, no sé que desear.

Qué desear bajo la carga de la vida
maldiciendo mi destino y mi hogar.
Quisiera ver ahora una buena muchacha
bajo la ventana.

Muchacha de ojos azules
—sólo para mí; para nadie más—
que calme mi corazón
con palabras y sentimientos nuevos.

Que bajo esta blancura de luna,
aceptando mi suerte dichosa,
no sufra yo con la canción ajena,
y al ver en otros juventud alegre,
no me lamente de la mía jamás.

(1925)


(Fuente: Poéticamente Correcto)

Luis Felipe Fabre (México, 1974)


Cartel

                                                                     para Demián Flores Cortés


Tesis: el Ocelote Jiménez: 86 kg., 1.75 mts., técnico.
Antítesis: el Dr. Abismo: 89 kg., 1.78 mts., rudo.

Síntesis: dos luchadores que se anudan no son una síntesis:
es una llave: el abrazo
del oso invertido: ¡lona!

Hipótesis: después
de perder la máscara optó por perder
el resto en pulquerías y cabaretes de quinta: qué cliché:

el Ocelote Jiménez: un fotograbado anónimo
impreso en un papel de olvido: un cartel
en la barda leprosa.
(Fuente: Asamblea de palabras)

Wallace Stevens (EEUU)


EL VIENTO CAMBIA


Esta es la forma en la que el viento cambia:
como los pensamientos de un humano viejo
que piensa todavía con impaciencia
y desesperación.
El viento cambia así:
como humana que no tiene ilusiones
y aún sintiera por dentro cosas irracionales.
El viento cambia así:
como humanos que vienen con orgullo,
como humanos que vienen con enojo.
Esta es la forma en la que el viento cambia:
como humano, pesado y más pesado,
al que le da lo mismo.



THE WIND SHIFTS


This is how the wind shifts:
Like the thoughts of an old human,
Who still thinks eagerly
And despairingly.
The wind shifts like this:
Like a human without illusions,
Who still feels irrational things within her.
The wind shifts like this:
Like humans approaching proudly,
Like humans approaching angrily.
This is how the wind shifts:
Like a human, heavy and heavy,
Who does not care.





POSTAL DESDE EL VOLCÁN


Los niños que recojan nuestros huesos
nunca sabrán que fueron, una vez,
veloces como un zorro en la colina;
        que en otoño, cuando las uvas tornan
        más recio al aire recio con su olor,
        tenían un ser que respiraba escarcha;
        y menos supondrán que, con los huesos,
        dejamos mucho más, lo que aún constituye
        la visión de las cosas, todo lo que sentimos
        sobre lo que miramos. Nubes primaverales
        se disipan arriba del palacio tapiado,
        más allá de la puerta, y la borrasca,
        con un desánimo letrado, gime.
        Mucho tiempo supimos del aspecto
        del palacio; cuanto dijimos de él
        formó una parte de lo que es. Los niños,
        entretejiendo aureolas florecidas,
        dirán nuestro discurso y nunca sabrán nada;
        hablarán del palacio, en el que pareciera
        que quien ahí vivió dejó su espíritu
        tomando por asalto las paredes vacías,
        una casa muy sucia en un mundo saqueado,
        sombras hechas jirones que llegaron a blancas,
        untadas con el oro del opulento sol.



A POSTAL FROM THE VOLCANO


Children picking up our bones
Will never know that these were once  
As quick as foxes on the hill; 
And that in autumn, when the grapes  
Made sharp air sharper by their smell  
These had a being, breathing frost; 
And least will guess that with our bones  
We left much more, left what still is  
The look of things, left what we felt 
At what we saw. The spring clouds blow  
Above the shuttered mansion-house,  
Beyond our gate and the windy sky 
Cries out a literate despair.
We knew for long the mansion’s look  
And what we said of it became 
A part of what it is … Children,  
Still weaving budded aureoles,
Will speak our speech and never know, 
Will say of the mansion that it seems  
As if he that lived there left behind  
A spirit storming in blank walls, 
A dirty house in a gutted world,
A tatter of shadows peaked to white,  
Smeared with the gold of the opulent sun.





REAFIRMACIÓN ROMÁNTICA


        Nada sabe la noche de los cantos nocturnos.
        La noche es lo que es como yo soy quien soy,
        y al percibirlo, puedo percibirme a mí mismo
        mejor, y percibirte. Solo ambos podemos
        intercambiarnos cuanto tenemos para dar.
        Solo ambos somos uno, no así tú y la noche,
        no así la noche y yo, sino tú y yo, a solas,
        tan solos y hondamente por nuestra propia cuenta,
        tan más allá de aquellas soledades fortuitas,
        que la noche es el único fondo de nuestros seres,
        fieles en grado sumo a su ser separado,
        a la pálida luz que arrojamos al otro.



RE-STATEMENT OF ROMANCE


        The night knows nothing of the chants of night.
        It is what it is as I am what I am:
        And in perceiving this I best perceive myself
        And you. Only we two may interchange
        Each in the other what each has to give.
        Only we two are one, not you and night,
        Nor night and I, but you and I, alone,
        So much alone, so deeply by ourselves,
        So far beyond the casual solitude,
        That night is only the background of our selves,
        Supremely true each to its separate self,
        In the pale light that each upon the other throws.




(Fuente: Hablar de poesía)

Hart Crane (Ohio, EEUU, 1899 - México, 1932)



 

Al Norte del Labrador



Una tierra de hielo inclinada
Abrazada por el yeso de los grises arcos del cielo
Se arroja silenciosamente hacia la eternidad.
“¿Ninguno vino hasta aquí a conquistarte
O a dejarte tímidamente sonrojada
Sobre tus resplandecientes pechos?
Oh brillante oscuridad ¿ no tenés memoria ?”
El frío silencio es solo el momento cambiante
En ése viaje hacia la no Primavera –
Ni nacimiento, ni muerte, ni tiempo ni sol
En la respuesta.



North of Farmer

 

 


A land of leaning ice
Hugged by plaster-grey arches of sky,
Flings itself silently
Into eternity.
“Has no one come here to win you,
Or left you with the faintest blush
Upon your glittering breasts?
Have you no memories, O Darkly Bright?”
Cold-hushed, there is only the shifting moments
That journey toward no Spring –
No birth, no death, no time nor sun
In answer.