sábado, 10 de octubre de 2026

Percy Bysshe Shelley (Gran Bretaña, 1792-1822)

 

 

"La pregunta"

 

 


 
 
 
Soñé que al caminar, extraviado,
se trocaba el invierno en primavera,
y el alma me llevó su olor mezclado
con el claro sonar de la ribera.
En su borde de césped sombreado
vi una zarza que osaba, prisionera,
la otra orilla alcanzar con una rama,
como suele en sus sueños el que ama.

Allí la leve anémona y violeta
brotaban, y estelares margaritas
constelando la hierba nunca quieta;
campánulas azules; velloritas
que apenas rompen su mansión secreta
al crecer; y narciso de infinitas
gotas desfallecido, que del viento
la música acompasa y movimiento.

Y en la tibia ribera la eglantina,
la madreselva verde y la lunada;
los cerezos en flor; la copa fina
del lirio, hasta los bordes derramada;
las rosas; y la hiedra que camina
entre sus propias ramas enlazada;
y azules o sombrías, áureas, rosas,
flores que nadie corta tan hermosas.

Mas cerca de la orilla que temblaba
la espadaña su nieve enrojecía,
y entre líquida juncia se doblaba.
El lánguido nenúfar parecía
como un rayo de luna que pasaba
entre los robles verdes, y moría
junto a esas cañas de verdor tan fino,
que el alma pulsan con rumor divino.

Pensé que de estas flores visionarias
cortaba un verde ramo, entretejido
con sus juntas bellezas y contrarias,
para guardar las horas que he vivido,
las horas y las flores solitarias,
en mi mano infantil, igual que un nido.
Me apresuré a volver. Mis labios: «¡Ten
estas flores!», dijeron. Pero ¿a quién?

                                      1820

Percy Bysshe Shelley, incluido en Poetas románticos ingleses (BackList, Barcelona, 2010, trad. de Leopoldo Panero).

 

(Fuente: Asamblea de palabras) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

"...el arquetipo que confiere dudas a la duda..."
                                                      Yves Bonnefoy
 
 
Petrosaurio
del sueño:
- el invierno laminar,
  el barro maduro-
 
ojos de proveer contracciones
imagen flamígera
piedra sepulcral
mutilado
colgajos de piel
las patitas delanteras
desgarrones ventrales
las traseras
la cola
sangre en los muñones
esa avenida de umbrales
brusco advenimiento
 
con los ojos
con esos crueles
accidentes
plano lateral
agregado a ello
dejándote ir...
 
superficie
arrojada
a la trampa

- Inédito -

 

Erri de Luca (Nápoles, Italia, 1950)

 

 

 

 

 

Somos los innumerables, el doble en cada centro de expulsión,
adoquinamos de esqueletos vuestro mar para caminar sobre ellos. 
 
No podéis contarnos, si nos contáis aumentamos,
hijos del horizonte, que nos manda de vuelta. 
 
Hemos venido descalzos, sin suelas,
sin sentir espinas, piedras, colas de escorpiones. 
 
Ningún policía puede despreciarnos
después de todo lo que hemos sido ya ofendidos. 
 
Seremos los siervos, los hijos que no tenéis,
nuestras vidas serán vuestros libros de aventuras. 
 
Traemos a Homero y a Dante, el ciego y el peregrino,
el olor que perdisteis, la igualdad que habéis sometido.

 

(Fuente: En Amor Arte) 

Ezra Pound (Hailey, Idaho, EEUU, 30 de octubre de 1885 - Venecia, 1 de noviembre de 1972) .

 

 

 

 

 

El Árbol 

.
Me quedé quieto y era un árbol
en medio del bosque,
Sabedor de la verdad de las cosas ocultas;
 
De Dafne y la corona de laurel
Y esa vieja pareja que celebrara a los dioses
Que como roble y olmo creciera
en medio del mundo.
 
No fue hasta que se había suplicado
con bondad a los dioses, y se les había
Hecho formar parte del corazón de su hogar interior
Que ellos pudieron obrar este prodigio;
Sin embargo, yo he sido un árbol
en medio del bosque
Y he comprendido tantas cosas nuevas
Que antes hubieran sido una locura total para mi mente.
.
De: «𝘈 𝘭𝘶𝘮𝘦 𝘴𝘱𝘦𝘯𝘵𝘰» (1908)
(Traducción: Grover González Gallardo)
.
Ezra Weston Loomis Pound fue un poeta norteamericano 🇺🇸
 
 

The Tree 

.

I stood still and was a tree amid the wood,
Knowing the truth of things unseen before;
 
Of Daphne and the laurel bow
And that god-feasting couple old
that grew elm-oak amid the world.
 
’Twas not until the gods had been
Kindly entreated, and been brought within
Unto the hearth of their heart’s home
That they might do this wonder thing;
Nathless I have been a tree amid the wood
And many a new thing understood
That was rank folly to my head before.
 

 

(Fuente: Grover González Gallardo Pesía) 

Carlo Betocchi (Torino, 1899 – Bordighera, 1986)

 

 

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Fraterno techo; cruel ciudad; clamor
y herida cotidiana; oh, lacerante
vida, vida y tormento en esta anciana
edad: yo soy el más caduco ―¡mírenme!―
de ustedes; una ruina llena de culpas soy…
pero un signo de que algo no declina
con mi declinación: resiste mi paciencia,
es como un horizonte inextinguible,
como un curvo planeta el alma mía.

[Versión de Pablo Anadón.
Córdoba, 08-X-17]
 
*
 
Fraterno tetto; cruda città; clamore
e strazio quotidiano; o schiaffeggiante
vita, vita e tormento alla mia anziana
età: guardatemi! sono il più càduco,
tra voi; un rudere pieno di colpe sono...
ma un segno che qualcosa non tramonta
col mio tramonto: resiste la mia pazienza,
è come un orizzonte inconsumabile,
come un curvo pianeta è la mia anima.
 

[De: “Ultimissime”,
en "Prime e ultimissime",
Mondadori, Milán, 1974]
 

Armando Arteaga (Piura, Perú, 1952)

 

 

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INDIANMARKET/ 

 

Apestado el mundo, lleno de piojos, vive...
(electrizando sus propias corrientes alternas
& electrocutando el pleno & zafio siglo XX
-los enchufes & los tomacorrientes-
de nuestra áloe & zafarrancha vida mundana)
 
...con él: viene un olor a carne quemada, es un incendio
destruyendo la casa vecina donde surge la fiesta
de esta fotografía idiota persiguiendo cada pentágono
de esta cáscara de piña. La urbe empieza a dormir
 
Aunque todavía es temprano para irme a la cama.
Apagón en la ciudad. Oscuridad total. Se joden todos
mutuamente. Desesperados avanzan los automóviles
en silencio por largas avenidas. Un hombre & una mujer
 
desconocidos, se han quedado atrapados en un ascensor.
Se dan cuenta que nunca han hecho el amor como locos.
Todos están locos, solos, tristes, in-comunicados, alienados.
Se están despedazando entre ellos. La ciudad ha muerto.
 
El nervio creador del urbanismo decae.
La novela es la poesía de los tontos, & tantos muertos
en este cementerio al fondo de la calle, al final del Siglo XX.
Es una buena hora para bajar por las escaleras del edificio
 
A la calle. Hombres tirados muertos en las calles. Horror.
 
Hordas saqueando las tiendas del barrio judío.
Juegos artificiales que danzan y destellan por el cielo
brumoso de Chinatown. Duerme inesperadamente el Downtown.
Duerme el nervio creador de la urbe & el poeta.
 
Y no hay más tiempo para seguir escribiendo esta novela.
Novela negra. Oscuridad rebuscando la miseria de los ghettos
& los suburbios, tugurios blues, o es el lamento de un saxofón.
De un músico negro de jazz que ha tocado toda la noche.
 
Amanece. Hubo saqueos en este barrio periférico y residencial.
Un niño indio cerca del terminal terrestre vende sus pequeñas
baratijas: son panes dulces en la puerta de un supermarket.
El desayuno de otro día me espera con una ducha fría.
 
Indio castor vendiendo chullos & cometas para el invierno.
Sándwich de pavo frío. Y otros poemas de Lennon, & además
poemas nuevos que voy traduciendo -a puchos-
de la joven poesía indio-norteamericana.
 
No vendas nunca tu poema, poeta.
 

Carlo Bertocchi (Torino, 1899 – Bordighera, 1986)

 

 

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¿No estás contento con tu posesión
de los días? ¿Te da miedo perderla?
¿Crees ser más que todo lo que siempre
cambia y es destruido? ¿No te basta
ese poco de sol que aún embiste
tu cuerpo que envejece? Pues observa,
esta mañana han levantado el techo
de la casa del frente. Al descubierto
han quedado las vigas, ya podridas.
Las cambian. Y entretanto, otra vez llueve.
Las recubren de nuevo con las tejas
viejas. Y la pizarra queda en lo alto
del techo, amontonada. Y el sol vuelve
de pronto, brilla en las tejas desnudas,
y tú, en tu corazón, sientes un raro
brío que te conmueve ―y avergüénzate―
de amor a ti, mientras allá en el cielo
un lejanísimo tambor, azul,
redobla por tu libertad, que es un grito que vuela.


[Versión de Pablo Anadón.
Villa Dolores, 07-X-17]
*
 
Non sei contento del possesso dei giorni?
Temi di perderlo? Credi d’esser da più
di ciò che sempre muta e viene disfatto?
Non ti basta quel po’ di sole che ancora
investe il tuo corpo che invecchia? Guarda,
stamani disfano il tetto della casa di fronte.
Mettono a nudo i correnti, ch’erano marci.
Li mutano. E intanto ripiove. Lesti li ricoprono,
con le tegole vecchie. E i coppi restano,
a mucchi, sul colmigno. E subito il sole
che torna luccica sulle tegole ignude,
e tu ti senti in cuore un di più che ti strugge
―vergógnati― d’amore per te, mientre in cielo
rulla un tamburo lontanissimo, azzurro,
per la tua libertà, che è un grido che vola.
 
CARLO BETOCCHI

[De: “Un passo, un altro passo”, Mondadori, 1967]
 
 

Elizabeth Bishop (EEUU, 1911 - 1979)

 

 

Elizabeth and Alice | The New Yorker 

 

 

Las olas llegan en versos esta hermosa mañana,
ven, por favor, volando.
 
Ven con la punta de cada uno de tus zapatos negros
arrastrando un reflejo de zafiro,
con una negra capa de mariposas y bon-mots,
y solo Dios sabe cuántos ángeles todos encima
de la ancha ala negra de tu sombrero,
ven, por favor, volando
 
Escalando los cielos con natural heroísmo,
por encima de los accidentes, por encima de las películas malignas;
de los taxis y de las injusticias en general,
mientras resuenan las trompetas en tus bellos oídos
que simultáneamente escuchan
una leve música no inventada, apropiada para el ciervo almizclero,
ven, por favor, volando.
 
Ante quien los sombríos museos se comporten
como los corteses pájaros satinados,
ante quien los afables leones echados esperan
en la escalinata de la Biblioteca Pública,
deseosos de alzarse y traspasar cada puerta
hasta las salas de lectura,
ven, por favor, volando.
 
Podemos sentarnos y llorar; podemos ir de compras,
o jugar todo el tiempo a equivocarnos.
 

 
Traducción: Jeannette Clariond
 

(Fuente: Henderson Espinosa) 

María Clara González De Urbina (Bogotá, Colombia, 1952),

 

 

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PACTO

 

Por si acaso llovizna por tu calle
y quieres secar tu cuerpo
entre mis brazos
 
Por si el silencio te acomete
y recuerdas el lenguaje extraño
que aprendiste a mi lado
 
Por si regresas
a humedecer de lunas los recuerdos
 
Por si el trópico te reclama impaciente
entre sus verdes
 
O por si acaso es de noche en tu morada
dejaré la puerta abierta.
 
— 

(Fuente: Oficio de Poeta)

Pablo Seguí (Córdoba, 1973)

 

 




 

Desde el porche de casa 


“¡Jefe!”, le grito, “¡jefe!”, 

a través de la reja. 

Él arrastra sus bolsas 

cartoneras a pie. 

Se detiene. Le paso 

diez o quince latitas 

de Coca-Cola. “Gracias, 

viejo”, y vuelta a tirar. 

No pude ver su rostro. 

Él tampoco vio el mío. 

 

(Fuente:  

Hermann Bellinghausen (México, 1954)

 

 

Bálsamo sí de mis arterias
Bálsamo no de mis demonios
Cuerda de paso los nervios
Cruda cadena los tendones
Ciega luz de los sentidos
 
Músculo a músculo me desentiendo
del ácido láctico de los caballos dolientes
y la poca azúcar que nos desmaya
La resequedad penetra la piel
las mucosas ay los ojos
cansados de tanto no llorar
 
Uñas hundidas en carne propia
y en carne ajena que sangra
no importa ya el tipo
la sangre derramada
es universal
 
Pon pomada y aceites básicos
en los cuatro puntos cardinales
de las cuatro extremidades
 
En los orificios de la cabeza
deposita nubes que goteen
y saquen a bailar con alegría
las suelas lisas
 
Talco para el sobaco
Polvos alcalinos contra el ácido
jabones y tinturas en las heridas
Miel y sávila cicatrizantes
 
Pasta pastilla pastiche
filtro en la seda
que nuble ligeramente
la calidad de la mirada
 
Si todo es para nada
nada es para todo
Chiqueadores y emplastos hay
Espesuras de tepescohuite
Que mi adormidera te adormezca
 
Poesía Hermann Bellinghausen
 

Armando Freitas Filho. (Río de Janeiro, Brasil, 1940 - 2024)

 

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SOBRE UNA FOTO DE ANA C. 

 

El verbo serpentear encaja aquí, justo
en todos sus sentidos, y se adhiere
exacto, en el músculo puro y desnudo
que se mueve así, abrasador
a la velocidad de una serpiente o del mercurio:
de cero a cien, cubre el espacio del cuerpo
sin sentir la fuerza de la aceleración
ni el retorno, serpentino, a la inercia
del anillo inicial. En las dos etapas
se ajusta como un guante, se viste solo
de sí mismo, con su piel más fina y definitiva.
 

traducción de María Rosa Maldonado, 

 

(Fuente: Richeliú Richeliú) 

Adam Zagajewski (Polonia, 1945-2021)

 

 

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“A mí mismo en mis memorias” 

 

Fluye, fluye, nube gris,
se abre la flor de la peonía,
nada te une ya a esta tierra,
nada te une ya a este cielo.
 
Delira en la canícula el jardín,
un gato da bostezos en el porche.
Caminas por la calle de los tilos
en flor, de qué ciudad, lo ignoras,
 
en qué país, no lo recuerdas.
Brillan livianos los estorninos,
la noche se aproxima suavemente,
juegan al escondite los capullos de las rosas.
 
Eres tan sólo un sueño, una imagen,
sólo un anhelo eres.
Cuando te vayas, como las nubes,
se teñirá de bronce tu recuerdo.
 
Y rondarás los ríos
y las sombras de los árboles,
pero naufragarás en la tierra, en la tierra, en la tierra.
 
 
(Traducción: Elzbieta Bortkiewicz)
 
— Adam Zagajewski |
Nota: Recordamos hoy en Hermeneuta al poeta polaco Adam Zagajewski (1945-2021), una de las voces más destacadas de la poesía europea contemporánea. Perteneció a la llamada Nueva Ola polaca, un movimiento literario que defendía la libertad. Se exilió en París en 1982 y vivió también en Estados Unidos. En 2017 recibió el Premio Princesa de Asturias de las Letras. Su obra reflexiona sobre la memoria, el paso del tiempo, el exilio y la fragilidad. Buen ejemplo es este poema, donde contempla su propia vida como algo que se aleja, entre la belleza del mundo. Por cierto, también ha escrito ensayos como “En defensa del fervor”, que recomendamos.
 

(Fuente: Herrmeneuta. Revista cultural) 

Mario Nosotti (San Fernando, Buenos Aires, 1966)

 

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LA MALDAD DE ESCRIBIR

 

La maldad de escribir
Ana Cristina César
están en ese árbol y esta mano
 
La maldad de escribir es empeñarse
en unir lo que está separado
o al revés poco importa
 
La maldad de escribir está en esa
insistencia jamás solicitada
que te lleva la vida y te devuelve
algo que desconocés 
 
La maldad de escribir
resplandece en tus guantes de gamuza
en tus lentes oscuros
el poema colgado de un cordel
 
La maldad de escribir es seguir ese mar
que aparece en la foto
cerrarse a los llamados
y observar de reojo
cómo transpira el vaso de cerveza
antes de que se escurra en lo real
 
La maldad de escribir está en desenvolver
el regalo que nadie te pidió que no querías
un cuchillo dorado que ahora
te abre el pecho
y te obliga a cantar
 
 
(Fuente: Daniel Rafalovich) 
 

Nidaa Khoury (نداء خوري, Fassuta, Alta Galilea, 1959)

 

 

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UNA ESTACIÓN

 

Parada en la estación
Cazando mi hambre
Mis manos son bosques sin trigo
Sin pedazo de pan
Mis muslos son palmeras devoradas por fechas de Diáspora
Mi pecho está lleno de peces hambrientos
Y un campo de miseria es mi frente
Ellos me cazan...
Ni bosque, ni desierto, ni mar, ni campo
Esta es mi nueva patria para los tiempos nuevos
 
 
_____________________
en "Poesía palestina", Héctor A. González V., ed., Fondo Cultural Fundarte, Caracas, 2015. En la imagen, Nidaa Khoury (نداء خوري, Fassuta, Alta Galilea, 1959 / Bejan Reporter)
 

(Fuente: Jonio González) 

Robert R. Rivas (Buffalo, EEUU)

 

 

DESPUÉS DE LEER 11 POEMAS DE ANNE CARSON 

 

  Durante cierto tiempo

  Roland Barthes estudió lexicología estadística.

  En buena medida se basó en un libro de Pierre Guiraud:

  "Les Caractéres statistiques de vocabulaire", basado en

  relevamientos estadísticos anglosajones. Guiraud piensa

  que es necesario excluir a las palabras funcionales. Roland

  Barthes propone, por su parte, una lista de 330 de éstas.

  Guiraud habla de las "palabras-tema": "las palabras más

  usadas por un autor" y las distingue de las "palabras-clave",

  que serían las que motivan su pensamiento, con una frecuen-

  cia que se aparta de lo normal. Vendrían a ser las palabras 

  "más características de un autor". Cita, por ejemplo, las pa-

  labras "ángel" o "perfume", de Baudelaire.

  Menciono esto porque he leído 11 poemas de Anne Carson,

  justamente el mismo día en el que le otorgaron el Premio No-

  bel de Literatura el 8 de octubre de 2026.

  Había leído un par de libros de Anne Carson: "Eros, poética 

  del deseo" y "La belleza del marido".

  Aún una lectura superficial de estos 11 poemas no permite

  soslayar algo que nunca me había pasado con un/una poeta:

  la repetición desproporcionada de su palabra-clave.

  De modo que decidí armar un "texto" con versos que hablan

  de "Ella"-

  


  (Como un juego, sin que esto signifique restarle valor a su

  interesante obra, ni a su notable erudición.)


   "Quien podría dormir cuando ella...

   a cientos de millas..."


   "Navegamos madre en un océano sin barcos"


   "Mientras hablo con mamá ordeno cosas"


   "Ella habla con nostalgia de la muerte"


   A mi madre/ amor/ de mi vida."


   "Ella no me retendrá, dice"

  

    "ella no me pasará factura"


   "En una casa al atardecer la lección final de una madre"


   (Título de un poema) "Ella celebraría hoy el 50° aniversa-

rio de su boda"


  (Otro título)  Ciertas tardes ella no atiende el teléfono"


  "Esa fuerza, madre desenterrada.(...) Esa fuerza se detuvo."


   "Come tu sopa, madre, dondequiera que esté tu mente"


   "madre/ nunca insensible"


   "madre valiente/ y feliz"


   "ella toma sus medicamentos"


   "ella, que se despierta en el otro extremo de la ciudad"


   "Ella en la cama, como ramita doblada."


   "La cocina de mi madre es oscura y pequeña"


   "Mamá y yo estamos mascando lechuga"


   "Mi madre está estudiando su lechuga"


   "MI madre habla repentinamente"


   "Mi madre tiene esa manera de resumir las cosas"


   "Temprano esta mañana mientras mamá dormía"


   "Mañana voy a ver a mi madre" 

   

    (Título) "ELLA"


   "Vive sola en el brezal al norte.

    Ella vive sola"


    "llevo muchos libros-

     unos para mi madre"


    "Cada vez que visito a mi madre

    siento que me convierto en Emily Bronté."


    No arriesgo mucho si digo que es un caso único en la 

  literatura.

    Traductora, ensayista, profesora de literatura clásica y

  comparada, con sólida formación en las culturas griega y 

  romana, Anne Carson (nacida en Toronto, Canadá en 1950,

  aunque tiene una doble nacionalidad, ya que es también is-

  landesa), miembro de la Academia Estadounidense de las

  Artes y las Ciencias, vive actualmente en Nueva York. Está

  considerada como la más importante poeta viva de las letras

  anglosajonas. Es autora de 18 libros.


(Fuente: Idiomas olvidados)

 

Elie Ramanankavana (Madagascar, 1995)

 

 

"El camino"

 


 
 
 
 
Es la tarde
en los bordes marchitos de nuestras vidas
que caminan sin artificios
lo tragado de nuestras lágrimas
lo abortado de nuestros vientres
las historias inacabadas.

Es un rosario de vértebras
contando las tumbas
donde mil veces dejamos
los destellos de nuestros ojos
donde mil veces hemos hundido
el ebrio barco
de nuestros sueños bucaneros.

Es espeso y pegajoso
moja nuestros pasos
nos hace resbalar
a nosotros
que de tanto destrozarnos
conocemos el precipicio de nuestras caídas
como el vacío de nuestros bolsillos.

Nuestros ojos cosidos
las rocas esquivadas
caminamos por los guijarros
arponeados por la memoria pedestre
el miedo escupido
para estrellarnos en otra parte
en las orillas del frío
mojadas
de muerte estornudada.

La lección está aprendida
por los senderos del funeral
la silueta demasiado conocida
nos arrojamos enternecidos
sobre el tronco abierto
de los sarcófagos profanados.
 

Elie Ramanankavana, incluido en Círculo de poesía (México, 7 de septiembre de 2025, trad. de Mariela Cordero).
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 

 

Mirta Rosenberg (Rosario, 1951 - Buenos Aires, 2019)

 

 

Cómo empieza una casa

Cómo empieza una casa
Mamá, cómo termina
tan chica como ésta.
Cómo fue que seguí a esa
mujer cómo fue que me siguió
para después poder plantarme.
Soy esa semilla.
Pero la casa es mía
y las palabras que tiene adentro.
Mamá. Mamá. Yo. Hoy.
Una casa tan chica como ésta,
cosas que no supe descartar
o regalar y palabras que la atestan.
No tienen fin en una casa
tan chica como ésta.

Sentarse y aquí plantada
soltar hojas y nuevas ramas.

Murió la poeta y traductora Mirta Rosenberg - Infobae

(Fuente: Ezequiek Zaidenwerg Dib)

 

viernes, 9 de octubre de 2026

Ted Kooser (Ames, EE. UU., 1939)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una o varias personas y personas estudiando 

 

DESPUÉS DE AÑOS

 

Hoy, desde lejos, te vi
alejarte, y sin un sonido
la resplandeciente cara de un glaciar
se hundió en el mar. Un viejo roble
cayó en las Cumberlands, levantando apenas
un puñado de hojas, y una anciana
que esparcía maíz para sus gallinas levantó la mirada
por un instante. En el extremo opuesto
de la galaxia, una estrella treinta y cinco veces
mayor que nuestro sol explotó
y se desvaneció, dejando una pequeña mancha verde
en la retina del astrónomo
como si éste estuviera de pie en la gran cúpula abierta
de mi corazón sin nadie a quien contárselo.
 
 
__________________________
versión de Jonio González en "Poetas norteamericanos en dos siglos", vol. II, Ediciones En Danza, 2020, edición digital. En la imagen, Ted Kooser (Ames, EE. UU., 1939 / Nebraska Today)
 
 

AFTER YEARS

 

Today, from a distance, I saw you
walking away, and without a sound
the glittering face of a glacier
slid into the sea. An ancient oak
fell in the Cumberlands, holding only
a handful of leaves, and an old woman
scattering corn to her chickens looked up
for an instant. At the other side
of the galaxy, a star thirty-five times
the size of our own sun exploded
and vanished, leaving a small green spot
on the astronomer's retina
as he stood on the great open dome
of my heart with no one to tell.
 

(Fuente: Jonio González) 

Héctor Giuliano (Murazzano, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

 

agráciate
perra
torrente ghiacciato
lengua de sauce
 
calla y vive
vive quien calla
desnúdate
plumas vuelen
rocíos vuelvan
 
sosiégate
oh hez contractual
connubio
de pavo real
y mojiganga

- Inédito