Canto LXXIV
Principio de los Cantos pisanos
¡Manes! A Manes lo curtieron y lo rellenaron,
Así Ben y la Clara a Milano
por los talones en Milán
Que los gusanos se comieran al becerro muerto
DIGONOS, Δίγονος, pero el dos veces crucificado
¿dónde en la historia lo encontrarás?
aunque díganle esto al Reverendo: un explosión, no un gemido,
con una explosión y no con un gemido,
Por construir la ciudad de Dioce cuyas terrazas son del color de las estrellas.
Los ojos gentiles, serenos, no despectivos,
también la lluvia es parte del proceso.
De lo que te apartas no es el camino
y el olivo emblanquecido por el viento
bañado por el Kiang y el Han
¿qué blancura añadirías a esta blancura,
qué candor?
traducción: Jan de Jager
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