Las otras puertas
Existen, efectivamente, aparecen de improviso
en un tapial por elque he pasado mil veces,
detrás de un alto mueble, en las
Conducen con demasiada frecuencia
a casas abandonadas, a pasillos
subterráneos donde hay otras puertas
detrás de las cuales suelen ocurrir crímenes
o incestos, a salas góticas donde
duermen condesas de boca ensangrentada
junto a jóvenes monjas de boca ensangrentada,
a laberintos de espejos que reflejan todas
las imágenes menos la mía,
a laberintos deespejos donde únicamente se refleja
una cara que odio.
Hace mucho que ya no les temo. He descubierto
que todo lo que hay detrás de ellas pertenece,
aunque de manera algo molesta, al mundo.
La última que abrí da a este lugar
de mi propia casa donde escribo
estas palabras, sólo que no ahora,
es una sensación extraña,
no ahora sino dentro de algún tiempo,
dentro de algún tiempo.
*****
(Fuente: Daniel Rafalovich)

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