El ombú
El ombú
(alegato semiológico)
I
Mucho verso de árboles argentinos
nativos o por opción
¿y dónde está el ombú?
Y yo respondía
con un cientificismo pedante y reseco y obsoleto
No el ombú no -
- que no se define como árbol
- que no es leñoso su tronco
- que botánicamente hablando no es un árbol.
Pero
desde el centro de la tierra
y de mi memoria de niño
corcovea encabritado un árbol,
cabezazos de parto vegetal:
el ombú.
II
Si le decimos árbol
si lo vemos como un árbol
cierta ciencia biológica nos puede decir una cosa
pero los ojos y el amor y la lengua nos dicen otra.
Si alguien dice, compartiendo un almuerzo:
Pasame la sal
puede ser químicamente correcto
alcanzarle el cianuro de oro
en lugar del cloruro de sodio
pero esto para la ley
sin duda alguna constituye tentativa de homicidio
O tomemos el caso de esa mujer
tan mujer como tu madre o como tu abuela
Según las pruebas de cromosomas
practicadas en cierta época por comités médico-deportivos
ella no hubiera podido participar en los juegos olímpicos
por no ser -
según esa limitada y prejuiciosa sapiencia -
mujer.
Andá a decirle a esa mujer
- ojos de luz,
buenas caderas y sonrisa pícara -
andá a decirle que no es una mujer
y te esconde de una piña.
O hablemos de la mara o liebre patagónica
que tampoco es una liebre biológicamente dicha:
Si pasa corriendo y dicen: Mirá la liebre,
a nadie se le ocurre no mirar a la mara.
Y si decimos: entramos por la tranquera
¿tiene acaso sentido decir que en realidad
entramos por la abertura que dejó la tranquera
y que entramos pero de hecho seguimos estando afuera?
III
Pero desde el centro de la tierra y la memoria
corcovea encabritado
pega un salto y sale a la luz
feroz
marrón y verde y gigantesco como un puño en flor
como un volcán vegetal
raíz hecha montaña
verrruga peluda de la Pacha Mama
el árbol más árbol
escondrijo hueco de juegos sutiles
abrazo blando tatuado de corazones
sombra de encuentros infantiles:
el ombú.
.
En: Relámpagos vol 4
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