Mi corazón
No pienso pasarme todo el tiempo llorando
ni debería reírme todo el tiempo.
No tengo ninguna “cepa” preferida.
Me gusta más lo inmediato de una película mala,
un éxito inesperado, o también una de esas
superproducciones demasiado producidas.
Quiero estar por lo menos igual de vivo
que la gente ordinaria. Y si algún fan
del bardo que soy dice: “Que raro eso
de Frank”, mucho mejor. No estoy siempre
de traje marrón o gris, ¿no? No, llevo camisa
de trabajo a la ópera, seguido. Quiero
mis pies descalzos, la cara afeitada, y mi corazón:
no se pueden planear las cosas del corazón, pero
la mejor parte, mi poesía, está abierta.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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