DESTINO
DESTINO
su juventud fluvial y luz señera,
donde móvil reinaba mensajera
aquélla en el recuerdo que me guía.
Este es el mate, el mate que venía
amoroso en su mano compañera,
donde dejó su ausencia la quimera
de saber que la quise y me quería.
Este es el río, el río que comprendo
dentro de mí arisco montonero,
el río de las islas de mi vida
entre las que sonámbulo, voy yendo.
Y éste es el perro, el perro que me cuida
y éste es el río que me traga entero.
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NÓMADE SALADO
al Prof. Duillo J. Cámpora
I
En la ancianidad del aire un vendaval antiguo
y un oscuro polvo milenario golpeándome los ojos,
nada más que por verte en tu atávica belleza
cuando tu sombra de vigilia se refleja en la arena,
quieto en la alta noche luminosa.
O entre espinas de frío, ya lleno de viveza y de gozo,
cuando todo tirita a tu alrededor, y pasas…
¡Oh, anterior, oh desterrado pejerrey indiscutible,
jerárquico de peces, nómade salado!
¿Atiéndeme, llévame, háblame como un vino en la garganta!
Paleolítico inmerso en la profunda nubilidad
del agua clara,
brújula, aguas arriba al norte nemoroso de tus fugas,
en la sombra gata de la noche entre galaxias.
Ora saltas y suena el río repetidamente,
como goterones en la noche tosca.
Y en la memoria juvenil de dientes y río y fogatas te convoco.
¿Te irás un día en la honda instancia sumergido,
o se abrirá un día en ti la flor de un vuelo
y de tanto ir a flor ascenderás al cielo?
¡Muérdago pilono, huésped de mi lámpara undívaga
y de mi carne!
II
Río fabuloso, anterior,
ahora pasas como antes, en tu helada curtiembre,
macerando memorias, Dios de innúmera belleza.
Me consumo como el fuego y sufro;
tu perennidad me justifica los huesos.
Tú vienes de los bongos y de las maracas,
edecán de la selva.
Tú eres el territorio de la desnuda especie insomne.
¿En qué poética instancia vas inmerso y sonoro
oh, río de nenúfares?
Vientos de carabelas ye persiguen
y te escandallan el lucero y las estrellas inmensurablemente.
III
Pero yo vuelvo a ti, pejerrey desterrado,
desde el principio de la especie.
Espiritualizada materia de la danza del agua.
La memoria del río se disfraza en tus escamas
y en la edad de tus lunas y naufragios,
arco iris de plata y de luceros,
hermano del desterrado viento de las arenas y las playas.
¡Puñal de agua clara, criatura de luz entre remansos!
IV
Oh, río, río en América gema discurriendo;
Esta América gema y dolorida:
¡Llévame, o déjame, oh, rey gigante, oh dulce nómade abstraído
en otro canto profundo, en otro caracol tu fino oído!
(Fuente: Cecilia Pontorno)
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