Dios es estadounidense
Todavía amo las palabras. Cuando hacemos el amor a la mañana,
tu piel húmeda después de la ducha, el día se calma.
“Schandenfreude” quizás sea la mejor palabra para nombrar lo que recubre
la adultez, el azúcar impalpable sobre la camisa negra. Ahora
estoy solo en el último piso tironeado por la obsesión, la tinta
en los dedos. Y a veces puede ser difícil de nombrar.
A veces se parece al mundo antes de los Estados Unidos. La co-
munidad de bufones y cazadores, los chicos, el sueño encandilado
de madres sin estilo. Una palabra puede ser la huella de la bota
en un cuadrado de cemento fresco y el lustre de la mañana.
Tu respuesta a mi beso es: “Tengo caries.” Estoy
enamorado de lo incompleto. Voy a aferrarme a tu estabilidad.
Sí, tengo bastante idea de lo que es la belleza. Sobrevive
bien. Duele como un libro abierto. Dificulta la vida.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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