Historia de vida
Cuando vivía debajo de los robles negros,
sentía que mi cuerpo era un montón de hojas.
Cuando vivía al lado del estanque,
soñaba que era la pluma de la garza azul
que se le había caído al lado de la orilla.
Era un nenúfar de raíz delicada como una arteria,
cara de estrella,
rebosante de alegría.
Después era los pasos que persiguen el mar.
Conocía las mareas, los ingredientes de las algas.
Conocía a los patos, los colimbos menores
con sus picos erguidos, su ojo astuto.
Sentía que era el borde de la ola,
esa perla de agua en el lomo lustroso de aquel pato.
No hay escapatoria, ni siquiera escapar
de este paisaje y de esta ligereza, la solución
a los problemas de la gravedad y de la forma única.
Ahora estoy acá, después allá.
Voy a ser esa nube chiquitita, esa que mira el agua desde el cielo,
esa que se detiene, que levanta las patitas blancas,
que parece un cordero.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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