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El canto de las arañas de cristal
El único silencio en todo ese salón era
El viento se filtraba por una ventana entornada
y movía apenas los caireles.
En las paredes atronaban las escenas de cacería.
La mesa, congelada en un corcovo, expulsaba
libros, plumas, un abrigo de paño grueso.
Las sillas oraban. El armario se hinchaba como el mar.
Rugían la cristalería y los reflejos del agua.
Aullaba como un condenado el candelabro.
El único silencio musical
era el del movimiento sin esperanza
de las arañas de cristal.
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de Máquina de faro, 2006.
(Fuente: Alicia Silva Rey)
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