La muela.
La hedionda muela
y el sarro en pie.
La muela
que repugna,
carnecitas pegoteadas,
a los visajes
y aguaites,
cortejo fúnebre,
calcio y fosfatos.
La muela
aprisionada
entre las mandibulas
voraces
y el llanto
que no llora
Parmémides;
"muchas las cosas,
algo, siempre,
tercero o sexto,
ni por más
ni por menos,"
dice el Tunduco
con puño sangrante,
débil de ojos
y su ruido de contrarios.
La muela
terrestre y la muela
del alma,
a los bufidos,
roedoras,
sensibles y podridas.
La muela
estúpida de ánimo,
escéptica e inductiva,
espanta moscas,
decae dogmática,
planea en silencio,
mientras las gaviotas
y zambullidores
del círculo vicioso
que el culo ensalza
buscan
contrición,
carne y gusanos.
- inédito -
No hay comentarios:
Publicar un comentario