Historia
Nuestra pared de piedra la construyeron esclavos
y a mis huesos, a mis huesos los pagaron. Tenemos dos
de cada cosa, que nos pesan el doble
en los bolsillos y nos calientan
las dos manos grandes.
Ésa es la historia, como yo la sé. Una mañana:
llegaron los barcos, como habían predicho, y la muerte
con manos de color de perla, casi
y por completo.
Qué barata les terminé saliendo.
Débil por el recuerdo cada deco:
Dientes perdidos, arrepentimiento. Nuestros fantasmas
marchan de noche por la banquina.
Me parece que ustedes me mintieron.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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