martes, 19 de diciembre de 2023

James Tate (EEUU, 1943 - 2015)

 

El sueño americano

 

Alan Ross me vino a ver un día y me dijo que quería escapar

de esta carrera de locos. Le dije, “¿Qué vas a hacer, entonces?”

Me dijo, “No sé, lo estoy pensando”. Viste que no es tan fácil

escaparse, tnés que tener plata”. El me dijo “Ya sé, no tengo

un peso.” “Bueno, entonces tenés un problemita, ¿no? le dije.

“Algo se me va a ocurrir, ya vas a ver”, me dijo. Esa fue la última

vez que vi a Alan. Pasó un mes. Pensaba en Alan todo el tiempo.

No me podía imaginar adónde se había ido. Le dije a Liian, “¿Cómo

pudo arreglárselas sin nada de plata?”. Ella me dijo: “La gente

puede vivir de sus encantos. Es algo muy común”. “Pero Alan

no es encantador”, le dije. “A lo mejor podría serlo si fuera necesario”,

me dijo. En un par de meses más me olvidé de él. Me rompí

el alma en el laburo y me dieron un aumento. Lilian y yo

nos fuimos de vacaciones a la montaña. To pesaba y ella

leía sus libros. Era tan relajante que casi me olvidé de que tenía

trabajo. Pero después se terminó y tuve que volver a trabajar.

Un día algo salió mal y nos hice perder una fortuna. Mi jefe me dijo:

“Tomatelás de acá, no quiero verte nunca más la cara” Le dije, “Yo

lo puedo arreglar, estoy seguro.” “Tomatelás de acá, estás despedido.”

No quería irme a casa. No sabía adónde ir. Me senté en la escalinata

del banco con la cabeza entre las manos. Un tipo vino y me dijo,

“Yo te puedo ayudar. Conozco un lugar para gente como vos.”

Le dije, “Lo veo difícil, soy un fracaso. No hay ningún lugar

para la gente como yo.” “Sí que hay, Vos seguime.” me dijo.

Me levanté y lo seguí, Nos subimos a un colectivo y fuimos

hasta el final del recorrido. “¿Adónde vamos?”, le pregunté.

“Es acá nomás, son un par de cuadras.” Caminamos varios

kilómetros. Yo estaba muerto de cansancio. Allá estaba Alan,

consumido hasta los huesos. Le dije, “Alan, ¿qué estás haciendo

acá?” Me dijo, “No sé, Ahora soy esclavo. Me dijeron que era

por el sueño americano”, me dijo. “¿Pero qué sueño es ese”,

le dije. “Es algo que uno quisiera no haber conocido nunca”, me

dijo.


    Traducción de Ezequiel Zaidenwerg




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