EUGENIO MONTEJO
A un solo canto voy,
camino adentro, hacia uno solo de altas torres,
donde todas las flores sean la flor de origen.
Donde el claror nos llame
y haya tras él que abandonar propios parajes,
aunque a veces la andadura vacile
o cueste mantener el norte
y hasta parezca
que a uno lo vencerán sombras voraces.
Hacia el canto de todos voy,
sin vallados, sin marcas,
por dejar que mi sangre se confunda en las sangres,
y no arrastre miserias, blasones, pertenencias,
sino el Alba.
Nada llevo conmigo
(hacia las muchedumbres no ha de andarse
con las piedras de uno en el bolsillo)
salvo palabras de asas múltiples,
locuras coincidentes,
y el denso presentimiento del sonido
de un cierto canto que emergerá cuando los brazos
constructores se unan.
(Fuente: Contracorrientes / blog de Luis Alejandro Contreras)
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