El lenguaje crea realidad, es cierto.
Lo que pasa es que no crea esta, crea el resto
de realidades paralelas que se generan al hablar.
Por ejemplo, cuando decimos que algo está bien,
se crea una realidad donde no lo está. Toda palabra
crea una versión lógica de su contrario.
De hecho hay palabras que fuera de crear un solo
opuesto, crean infinitos mundos.
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