Nómada o marino, siempre,
entre el extranjero y el
extranjero, hay -mar o
desierto- un espacio
delineado por el vértigo al
Viaje en el viaje.
Errancia en la errancia.
El hombre está, sobre todo,
en el hombre, como la
semilla en el fruto, o el
grano de sal en el océano.
Y, sin embargo, es el fruto.
Y, sin embargo, es el mar.
(Fuente: Quiquín Ferrari)
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