jueves, 10 de febrero de 2022

Marusa Krese (Eslovenia, 1947-2013)

 

ME ENCERRÉ EN MÍ MISMA...

 
Me encerré en mí misma y busqué palabras.
Palabras reales, palabras para mi gente.
Para mi hermana, para mis hijos.
Y para ellos.
 
Busco palabras. Sola.
Busco palabras que lo digan todo.
Esas pequeñas, las únicas.
Sencillas y cortas.
 
No sé qué está ocurriendo.
¿Es posible que ya esté partiendo?
No consigo encontrar las palabras.
Mis palabras, esas reales.
 
No puedo partir sin ellas.
 
 
***
 
 

DE PRONTO ERA DE NOCHE: EGIPTO, 2001

 
Hace calor
 
Los muros silenciosos, los caminos polvorientos,
las sombras relucientes. El sol se pone.
 
Hace calor. Todos los días.
Estamos solos. Todos los días.
Estamos esperando. Todos los días.
La inmovilidad nos asusta. Todos los días.
 
Nadie viene,
nadie grita.
Nadie vive.
 
Hace calor. Todos los días.
 
 
________________
en "Kataložni Zapis", Univerzitetna Knjižnica, Liubliana, 2013
Traducción del esloveno al inglés, Tina Mahkota y Breda Biščak; versiones del inglés al castellano, Jonio González.
Véase también, Angéla Kóczé et alii, "The romani women's movement: Struggles and debates in Central and Eastern Europe", Routledge, Nueva York, 2019.





I enclosed myself and looked for words.
For real words, words for people who are mine.
For my sister, for my children.
And for theirs.
 
I’m looking for words. On my own.
I’m looking for words that say everything.
Those little ones, the only ones.
Simple and short ones.
 
I don’t know what is happening.
It can’t be that I’m departing already?
I can’t find the words.
My words, those real ones.
 
I cannot depart without them.
 
***
 
 

SUDDENLY IT WAS NIGHT: EGYPT, 2001
 

It’s hot.
 
The silent walls, the dusty roads,
the shadows glistening. The sun is setting.
 
It’s hot. Every day.
We’re on our own. Every day.
We’re waiting. Every day.
The standstill frightens us. Every day.
 
No one drops by,
no one cries.
No one lives.
 
It’s hot. Every day.
 
 
 
(Fuente: Jonio González)

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