viernes, 4 de febrero de 2022

Macedonio Fernández (Buenos Aires, 1874 - 1952)

 


AMOR SE FUE
 

Amor se fue. 
 
Mientras duró
de todo hizo placer. 
 
Cuando se fue
nada dejó
que no doliera. 
 
 
 

SÚPLICA A LA VIDA

            A Elena de Obieta
 
 
Luz de la vida
engañadora
voluble oleaje de la existencia
con brisa amarga
o embriagadora
hinchiendo el seno de somnolencia
de un siglo nuevo
a la ribera
cruel o sonriente ¿Quién lo supiera?
el alma frágil
nos has traído
sobre la cresta de una quimera.
 
Los otros vasos
si quieres llévalos.
De la celeste pasión la copa
hasta los bordes
tan solo déjanos,
y en el engaño de los engaños
de un sueño único
juntas, doquiera
y hasta la playa del suspiro único
estas dos almas
llévanos. Sea.
 
 
Enero 1 1901
 
***
 
Idealista, místico, solitario, cultor de una ironía singular y refinada de la que mucho aprendería Borges, Macedonio Fernández (1874-1952) fue abogado, fue fiscal y fue padre de familia. Y fue además el hombre que a los cuarenta y seis años, cuando acaeció la muerte de su esposa, Elena de Obieta, decidió abandonar una forma de vida en la que quizá no creía demasiado y empezó a dedicarse a pensar, a honrar mediante la literatura la memoria de Elena, a vivir solo en cuartos de pensión, a meditar. El primero de los poemas que compartimos es inolvidable. El segundo, escrito en vida de su musa, de su compañera, posee una musicalidad y una cadencia que a la vez son extrañas y atractivas, teñidas de añoranza y de tristeza.


(Fuente: Katana poesía)

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