Reconocimiento
El pájaro de ceniza ha aparecido en la ventana
y los caminos se darán la vuelta, enlutados.
A qué distancias sobrevivimos, el fuego
con su única ala
y yo con mi corazón ennegrecido.
Volví a casa como una telaraña a su araña
para sonsacar de las moscas de la casa
sus canciones. Entré
en los espejos llenos de cicatrices como cajas de cerillas,
la mirada de los marcos y el tic-tac
en las vigas. Las sombras
habían crecido mucho y se aferraron
a las faldas de las lámparas.
Nada
recordaba quién era yo.
Los muertos giran en sus cerraduras y
me despierto como una mano en un pomo. Mañana
avanza sobre las paredes viejas, y allí
está mi abrigo lleno de oscuridad en su sitio
en la puerta.
Bienvenida a casa,
memoria
Trad. Ada Trzeciakowska
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