sábado, 1 de junio de 2024

Daniel Quintero (Buenos Aires, 1957)

 

 

Hay que ver cómo
se separa
la paja del trigo
la carne del hueso
el oro de la arena
la nata de la leche
 
como si fuera en un principio
la luz de las tinieblas
el agua de la tierra
ahora y siempre
para los siglos que vienen. 

D. H. Lawrence (Eastwood, Reino Unido, 1885-Vence, Francia, 1930)

 

Puede ser una imagen en blanco y negro de una persona y barba

 

ELEMENTAL 

 

¿Por qué la gente no deja de ser encantadora
y de pensar que es encantadora, y de querer ser encantadora,
y comienza en cambio a ser más elemental? 
 
Puesto que el hombre está hecho de los elementos
fuego, y lluvia, y aire, y tierra viva
y ninguno de estos es encantador sino elemental,
está desequilibrado al lado de los ángeles. 
 
Quisiera que los hombres recobraran su equilibrio entre los elementos
y fueran un poco más ardientes, tan incapaces de mentir como el fuego.
Quisiera que fueran fieles a su propio movimiento, como el agua,
que pasa todas las etapas del vapor, y río, y hielo
sin perder su naturaleza. 
 
Estoy harto de las personas encantadoras;
de algún modo, son falsas. 
 
 
_____________________________
en “Nueva Estafeta”, nº 19, 1980 / "La Danza del Ratón”, nº 1, abril de 1981. Trad. de José Mª Moreno Carrascal . En la imagen, D. H. Lawrence (Eastwood, Reino Unido, 1885-Vence, Francia, 1930 / The Marginalian)
_____________________________
 
 

ELEMENTAL

 

Why don't people leave off being lovable
Or thinking they are lovable, or wanting to be lovable,
And be a bit elemental instead?
 
Since man is made up of the elements
Fire, and rain, and air, and live loam
And none of these is lovable
But elemental,
Man is lop-sided on the side of the angels.
 
I wish men would get back their balance among the elements
And be a bit more firey, as incapable of telling lies
As fire is.
I wish they'd be true to their own variation, as water is,
Which goes through all the stages of steam and stream and ice
Without losing its head.
 
I am sick of lovable people,
Somehow they are a lie.
 
 
(Fuente: Jonio González)

 

Gamarra (España)

 

3 poemas de CRONOPOEMAS Y UNA ELEGÍA de GAMARRA


UN DERECHO


(Para mi admirado maestro y amigo Fernando Barbero)


Escribo para ser feliz
en el infierno,
y otorgarme el derecho
a seguir existiendo,
aunque sólo sea de espaldas
a la realidad que debilita
mi memoria.


Aun así, ejerzo el deber concreto
a declarar lo que es mío.
Y es ahí, en ese lugar
de mi castigada consciencia,
donde se extiende sin control
la facultad más grande
que tiene un hombre,
su fantasía.


Un bolígrafo,
un papel en blanco,
y un amigo para compartir el viaje.
Fantasía o realidad,
qué más da.




URBE ET URBIS


A mi pueblo


Encuentro las calles mojadas
algunas olvidadas
otras desgastadas
los pasos se quedaron allí
como recodando una historia,
mal contada
o simplemente subestimada.

Huelen igual
eso no cambia.

Me inquieta el poder del olfato
nunca lo he controlado bien
y a veces me falla.


Las persianas están subidas
y las luces amenazantes de la vida
empiezan a florecer
¡Qué lástima!
hay cosas que dormidas
son mucho más bellas
Madrid es una de ellas


Duerme pero no deja de latir.

Me acerco a su corazón
y aprecio perfectamente cómo bombea energía,
gota a gota, segundo a segundo.
Los grises zapatos de las sombras
vagan libres, sin dueño.


Se nota en el ambiente, solo lo tiene Madrid,
todo el mundo es conocido y anónimo a la vez.


Hay pocas ciudades donde se den estas características,
da igual si son más grandes o menos,
Madrid es urbe y provincia, aldea en barrios
y poco egocéntrica, nada es suyo en realidad.

Me fascinan los antros:
El diablo vestido de cool jazz.
Doble sesión de rincones sucios
atestados todos
de gente creyéndose informada,
ambiente intenso para
una noche más,
esto también pasa.
El jardín del edén está inventado
aquí hay alguno, solo falta la compañía;
Una Eva o algún rufián, depende del momento.
También se compran, no es caro
lo dispone el parné que estés
dispuesto a pagar.
Hay un bar al final
de una calle ancha y larga,
es un bar minúsculo
no cabes si vas borracho,
no hay sitio para ver doble
te saldrías del bar.
Tiene una señal
al final de la sucia barra,
un letrero que reza:
“Hoy no estoy de humor,
perdónenme”.

Lo puso el dueño, amigo de quintos
y de wiskis malos.

Es una cortesía majestuosa,
yo le disculpo siempre,
hasta cuando tiene buen carácter.


Hay mañanas que regalan sonrisas,
las busco, aquí no es difícil.
Al final encuentro siempre a alguien
que aún no le ha tocado la lotería.


Yo me fío de esos
de los que tienen mala suerte
y en esta ciudad hay muchos
o al menos a mi me lo parece.


Vivir aquí es vivir en dos calles,
hacer el pino con la punta de la nariz
y esperar a que te salga bien.

Aguantarás poco
y si sale mal, te pegas la hostia
y cambias rápidamente de postura.


En cualquier caso, incómodo y especial.


Me atrapa de improvisto el viento,
aire sucio.


Es paradójico,
pero aquí lo limpia todo,
a su manera,
a la manera de Madrid.


 

 

GUERRA


Y si el enemigo se colma de ignorancia,
necedad y cinismo,
y además adereza sus plumas
con languidez insulsa
y estigmas ridículos.


Si además se compra
el último tanque
y arma su cabeza de proyectiles cobardes
viste a sus soldados de gris perpetuo
y los alienta a luchar
hasta el exterminio total
de los ideales contrarios.


Si es así, si va a ser así,
yo...
... me vestiré de fiesta,
cargaré mi espíritu
de proverbios árabes
y místicas paganas.


Llenaré mis manos
de dignidad y gloria,
de mar y tierra,
de arpón y llagas.


De cara espero su aliento.
De pie... no me muevo.

 

 

Gamarra. Cronopoemas y una elegía. Ed. Océano Atlántico, 2024

 (Fuente: Voces del extremo)

Constantino Cavafis (Alejandría, 1863-1933)

 

mar de la mañana













 
 
Aquí que me detenga. Que también yo contemple un poco la naturaleza. 
Azul esplendoroso de un mar de la mañana 
y de un cielo sin nubes, y una ribera amarilla: todo
hermosamente y con plenitud iluminado.

Aquí que me detenga. Y que me engañe como que veo esto 
(lo vi en verdad un instante cuando recién me detuve); 
y no también aquí mis fantasías, 
mis recuerdos, las visiones de la voluptuosidad,

***

Versión de Miguel Castillo Didier

/

Θάλασσα του πρωιού




Εδώ ας σταθώ. Κι ας δω κι εγώ την φύσι λίγο.
Θάλασσας του πρωιού κι ανέφελου ουρανού
λαμπρά μαβιά, και κίτρινη όχθη· όλα
ωραία και μεγάλα φωτισμένα.

Εδώ ας σταθώ. Κι ας γελασθώ πως βλέπω αυτά
(τα είδ’ αλήθεια μια στιγμή σαν πρωτοστάθηκα)·
κι όχι κι εδώ τες φαντασίες μου,
τες αναμνήσεις μου, τα ινδάλματα της ηδονής.

[1915*]
 
 
(Fuente: La comparecencia infinita)

 

Mercedes Alvarez (Tandil, Argentina, 1979)

 

No comprendo bien cómo hacen





No comprendo bien cómo hacen 
-ciertas personas-
para sustraerse al entorno
elevar la mente
crear en medio de una casa 
entre manchas de humedad
sin preocuparse por el devenir de las cucarachas
sin seguir 
el trazo de las hormigas. Dejar caer la cara en la almohada
que se deshilacha a fondo 
ir hacia el sueño profundo, sin pensar
en hilo y aguja.
La mano no agarra, el elemento reparador
no pica el ladrillo viejo
no lija la pintura ajada.
Me pregunto si será la lucha contra los materiales
la verdadera naturaleza de los hombres. 
A veces, creo, son los sabios verdaderos
los que abrazan la decadencia. 
¿Wilcock y Walser no eran así?
No me extraña nada no ser genial:
el cerebro no se conforma con reparaciones.
En cambio me llevaré de este mundo el contacto con la materia
el trabajo con los elementos
la reacción del metal a la pintura
el tornillo que hay que cambiar por deterioro
la tela gastada de los sillones retapizados
una vez
y otra
la mano que sostiene la lija sobre la madera y alisa el cajón
que se pudrirá bajo tierra.

[inédito]


Más poemas de Mercedes Alvarez en Otra Iglesia Es Imposible

---
Mercedes Alvarez / Facebook
 
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible)

 

Tatiana Grosu (Moldavia, 1999)

 

"La libélula azul" 


 
 
un fragmento de espejo debajo de mi piel
en mi hombro izquierdo
mis venas
como las cañerías subterráneas
la sirena
una llamada para ti de nuevo
el recuerdo de los arrodillados y los justos
frente a los carros rojos
en caminos desconocidos
con los ojos llorosos
un montón de piedras y cenizas en la espalda
sobre mi cabeza
una libélula azul.
 
 

Tatiana Grosu, incluido en Revista Kametsa (Perú, 6 de julio de 2021).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras)


 

Hilda Hilst (Brasil, 1930 - 2004)

 

 

Honrame con tus nadas

 

Honrame con tus nadas.
Traducí mi paso
De forma que yo nunca me perciba.
Confundí estas líneas que te escribo
Como si un escoliasta juguetón
Decidiera
Fingir la muerte de su propio texto.
Dame pobreza, y fealdad, y miedo.
Y destierro de todas las respuestas
Que traerían luz
Para mi eterno entendimiento ciego.
Dame rodillas tristes.
Para que pueda hincarlas en un mínimo de tierra
Y allí permanecer, tu más olvidado prisionero.
Dame mudez. Y andar desordenado. Ningún perro.
Vos sabés que amo a los animales
Por eso me sentiría aliviado. Y de vos, Sin Nombre
No deseo alivio. Sólo estrechez y fardo.
Tal vez así te maravilles de tan harta desnudez.
Tal vez así me ames: desnudo hasta el hueso
Igual a un muerto.
 
 
  Traducción de Ezequiel Zaidenwerg