Por haber mentido mucho ganó un cielo
mezquino, a rehacer todos los días.
Por ser traidor hasta con la traición, lo amaban
las gentes honorables.
Exigía virtudes que no daba
y sonreía para que olvidaran.
No vivió. Lo vivían, un cuerpo despiadado
y una perra sedienta, Inteligencia.
Por no creer más que en lo bello, fue
basura entre basuras,
pero miraba todavía el cielo.
Está muerto, por suerte. Ya andará
algún otro como él.
De Poesía completa
(Fuente: Biblioteca Ignoria)
Desde donde estaba, las tropas parecían muy chiquitas. Después se acercaron y todavía parecían diminutas. Ahí me di cuenta de que estaba mirando por el extremo equivocado de mis binoculares. Me dio tanta vergüenza que los tiré. Ahora las tropas parecían bastante cerca y de estatura normal. Salté de entre los matorrales y grité, “¡Sorpresa!”. Los soldados que venían a la vanguardia enseguida me apuntaron, pero el capitán les ordenó que pararan. Les dije, “Hola, me llamo Jaime y voy a ser su guía”. Los soldados miraron a su capitán, que se encogió de hombros. “Bueno, muchachos, vamos, marchen”, les dije. Y empecé a marchar. Primero marchamos por arriba del cerro, entre robles y arces y sauces llorones. Después bajamos el cerro y marchamos entre Chevrolets y Fords calcinados. Después por un largo valle poblado de locales de Burger King y Kentucky Fried Chicken. “¿Dónde le gustaría parar a comer?”, le pregunté al capitán. “Yo elegiría McDonald’s”, me dijo. Ahí nomás encontramos uno y comimos. Después sugirió que todos durmiéramos la siesta. A mí me pareció razonable. Así que dormimos cuarenta y cinco minutos debajo de unas palmeras de plástico. El capitán dijo, “Fórmense” y todos los soldados obedecieron. Me puse al lado del capitán y él me cuchicheó, “¿Y ahora adónde vamos?”. “Derechito, señor”, le dije yo. Marchamos por una plaza donde jugaban un montón de chicos. Después por un shopping con muchísimo tráfico. Le dije al capitán: “Necesito parar acá a comprarme unos calzoncillos. ¿Podrían esperarme?”. “Unos minutos, nada más”, me dijo. Entré y me puse a hacer compras. De un local entré a otro y de repente estaba haciendo mis compras navideñas. Me olvidé del ejército. Cuando salí del shopping ya no estaban. De vez en cuando encuentro algún soldado perdido en mis andanzas, pero nada que se pueda llamar un ejército.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib
Los pasillos de dios… El cielo de la Capital se organiza en retazos. Durante el día cae en bloques celestes o grises, amarrado a la forma neutra de los edificios. En la noche, no muestra sus estrellas, a menos que las busques denodadamente, perforando las luces de artificio, esa iluminación del alma colectiva. ¿Qué ven los ojos errantes y múltiples, que no vean los tuyos? ¿Qué significado bruto y ominoso te anticipan? Hasta donde la vista alcanza, el horizonte está hecho de civilización indiferente.
Hurgan el cielo
La bóveda celeste
Estos anteojos
En Esto es así
(Fuente: Biblioteca Ignoria)
(Fuente: Jonio González)
Poema epistolar
Este poema es una consigna.
La consigna es escribir una carta.
Escribir una carta es tan difícil como amar.
Escribir una carta es más difícil que amar.
Escribir una carta es agarrar a alguien de la mano, abandonar la casa, recorrer
la vereda esquivando las grietas, buscando las sombras, hasta llegar al mar.
La consigna es llegar al mar.
Llegar al mar es tan difícil.
Poema novelado
Este poema sueña
con ser el número uno
en los rankings
de ventas.
El poema piensa
en estrategias
de marketing
y no en escritura.
Antes de pensar
en la escritura
piensa en el contrato
editorial, los comentarios
de contratapa y agenda
entrevistas y presentaciones.
Por las noches mira
mejor dicho contempla
a las estrellas
y les pide consejo.
Una estrella pop
le dice cómo hablar,
cómo ver, cómo sentir.
Claro, sencillo y
directo. Luego le regala
un cupón de descuento
para un cambio de look.
Con nuevo peinado y más
sentimientos encontrados
el poema va a una agencia
publicitaria y con asesoría
de un periodista y de otra
estrella pop, escribe
lo que en conjunto llaman
“su primer producto”.
Un éxito en ventas.
El poema, en lugar
de invertir en bienes
raíces, gasta todo
en lo que llama,
aunque suena mal,
“su segundo producto”.
Fracasa.
Pasa de moda.
El poema deja la escritura.
El banco le rechaza
un préstamo.
Con ayuda económica
de sus padres,
se dedica a un negocio
más rentable.
Los caballos, por ejemplo.
Compra uno y lo pone
a competir en una carrera
en la que solo participa él.
No hay manera de perder.
Sonríe para la foto.
Poema lírico
Este poema es bello.
La palabra bello aparece dos veces.
Hay un intento de rima interna.
Hay un intento de musicalidad.
También hay una ventana.
La ventada da a una avenida.
En la avenida hay ruido, tráfico, humo.
Para el poema, en cambio, hay un árbol
con varios frutos que florecen
fuera de estación.
Poema sicario
Este poema fue escrito antes de Cristo
en una lápida oculta por la lava.
Un filólogo especialista en lenguas muertas
(vivas aún para el filólogo)
acaba de desenterrar este poema.
Solo tiene un verso que puede no ser un verso.
El verso o no verso en cuestión dice:
Mata a mis enemigos.
Yo le pediría lo mismo
a mi muerto de preferencia.
Poema de muerte
Este poema debe ser un soneto para la reina
De lo contrario, muerte.
Alabar sus pasillos, paredes blancas
Sílabas contadas o muerte.
Alabar sus muebles, maderas puras
Versos rimados o muerte.
Alabar sus manteles, bordados finos
Estructuras fijas o muerte.
Mi cabeza rodará por una palabra grave.

/ Lima, Perú, 1997. Poeta. Es autor del libro Hay un animal entre nosotros (2019). Fue autor residente en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, Argentina (2020) y del Festival Internacional de Poesía Caracol Tijuana (2021). Su obra teatral en un acto, Comentarios finales, fue seleccionada en 2018 para la Muestra en Vivo del Vivero de Dramaturgia. Es coordinador editorial en El Laboratorio, creado por el poeta y crítico Maurizio Medo, y actualmente prepara un libro de ensayos en torno al futbol.
(Fuente: periódicodepoesía.unam.mx)
Escribí
los doce fragmentos de la primera parte de este libro, dedicado doce meses
después, publicado gracias a la complicidad de mis mejores amigos. Años
después, reescribí texto por texto bajo el título El animal y otros
felinos, en una serie de prosas que parodiaban un bestiario medieval. Es
otro proyecto, sin embargo, acaso descartado. Al revisar mis apuntes de los
últimos cinco años, en la simulación de una semana, reescribí siete fragmentos
que entendí como la secuela de Hay un animal entre nosotros, la segunda
parte lo primero que publiqué y que espero nunca dejar de escribir.
Lima, verano de 2024
[…]
pensar en un poema
de amor fascista
versos como
qué bonito
el color de tus ojos
qué lindo
tu tono de piel
qué—
la televisión interrumpe
el fluir de lugares comunes
algo así como una carrera
de motociclistas
en una ciudad desconocida
el narrador pide que alguien
se caiga / se accidente
para que una carrera aburrida
se convierta en algo interesante
pensar en un verso contra hitler
y no escribirlo
[…]
escribir un poema
es cuando tienes dos vacas
y viene un vecino
y ya no sé qué sigue
nunca diría
hagamos la revolución juntos
en todo caso diría
veamos una serie juntos
hasta quedarnos dormidos
nacimos en un tiempo
que no nos corresponde
sería una afirmación
que me mandaría
de vuelta a la facultad
en todo caso
un amague
de estrofa marxista
solo a tu lado
es posible
sobrellevar
el capitalismo
PANTERA
Yo jugué el juego del amor. Tú jugaste el juego de la mentira. Eso escribe, con el peso de los lugares comunes, la pantera en su libro dedicado al animal. Siente que ha vivido un libro que nunca debió ser escrito. Siente que la escritura no sirve para la vida y que la vida no sirve para nada y que el animal es una mierda. Eso siente. El animal también tiene sentimientos encontrados. Siente que hay dos libros. En la vida siempre hay dos libros. En un libro, en el libro de la pantera, es un villano. Es el enemigo. Una presa que debería ser cazada. No le gustaría leer ese libro. No le gustaría que ese libro se escribiera. No le gustaría, en realidad, que ningún libro se vuelva a escribir. Sin embargo, disfruta de escribir su libro. En su libro no hay villanos ni héroes. Solo un matrimonio que no funcionó. Alguien salió de caza y regresó con las manos vacías. Eso sucede más de lo que se cree, piensa el animal. Acaso escribe esa oración. Piensa en terminar su libro, en dedicárselo a la pantera y en que la vida siga como la escritura. Salir de caza, regresar con las manos vacías y evitar el llanto.
(Fuente: Transtierros)
(Fuente: Héctor Giuliano)
(Fuente: Alberto Romero)

(Fuente: Alejandra Boero)
(Fuente: Jonio González)