martes, 6 de enero de 2026

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

A WEALTH OF FINES GIFTS
& ACCESORIES
 
 
 
El Tyson
apareció
con oreja podrida,
tras el alambrado
que echaron abajo
los malandras
en sus correrías
de robos, vandalismo
riñas de perros y gallos.
 
De poco,
estudiándome,
mórbido y grotesco
paso de ballet.
 
Sólo un ojo desconfiaba,
el otro
roto
por piedra, dentellada o metal.
 
Garrapatal vivo,
viva sarna,
rajado.
Ni un ladrido
o gimoteo,
pit bull de sangre,
en aquella siesta
de torrentes solares,
de clementes chicharras
y precavidos jotes.
 
Y de a poquísimo,
mis manos temblorosas,
un plato de comida,
agua,
y una cola que no pudo
despegarse el alquitrán.
 
Y el ocaso
lo engulló
entre los cerros
y chañares,
y mi corazón murió
otro poco,
como un mal bordado
a mano y sin aguja.


- Inédito -

 

Isaías Garde (Buenos Aires, 1964)

 

 

Malum carmen

 


Ahora
ya a esta hora
no vas
a cantar
una canción malvada
 
Ahora
ya a esta hora
ya a esta altura de nada
no vas
a cantar
esa canción malvada
 
Ahora
ya sabés
/no es que lo sepas bien/
que ahora
ya no vas a cantar
esa canción malvada
 
Qué te vas a poner a cantar
ahora
en este ahora
esa canción malvada

 

https://isaiasgarde.blogspot.com/2026/01/malum-carmen.html 

Louise Gluck (Nueva York, 22 de abril de 1943-Cambridge, 13 de octubre de 2023)

 

 

Puede ser una imagen en blanco y negro 

 

 

El vestido 

 

Se me secó el alma.
Como un alma arrojada al fuego,
pero no del todo,
no hasta la aniquilación. Sedienta,
siguió adelante. Crispada,
no por la soledad sino por la desconfianza,
el resultado de la violencia.
El espíritu, invitado a abandonar el cuerpo,
a quedar expuesto un momento,
temblando, como antes
de tu entrega a lo divino;
el espíritu fue seducido, debido a su soledad,
por la promesa de la gracia.
¿Cómo vas a volver a confiar
en el amor de otro ser?
Mi alma se marchitó y se encogió.
El cuerpo se convirtió en un vestido demasiado
grande
para ella.
Y cuando recuperé la esperanza,
era una esperanza completamente distinta.
 
 
 

Louise Elisabeth Glück (Nueva York, 22 de abril de 1943-Cambridge, 13 de octubre de 2023)fue una poeta estadounidense en lengua inglesa. Fue la duodécima poeta laureada (2003-2004) por la Biblioteca del Congreso de los Estados Unidos. El 8 de octubre del 2020 e ganó el Premio Nobel de Literatura
libro Vita nova (1999)
Traducción de Mariano Peyrou.
Editorial Pre-Textos, 2014
 
 
(Fuente: Adriana Hoyos) 
 

Julio Cortázar (Ixelles, Bélgica, 1914-París, Francia, 1984)

 

 

El poeta propone su epitafio

Julio Cortázar - El poeta propone su epitafio

 

 

Por haber mentido mucho ganó un cielo

mezquino, a rehacer todos los días.

Por ser traidor hasta con la traición, lo amaban

las gentes honorables.

Exigía virtudes que no daba

y sonreía para que olvidaran.

No vivió. Lo vivían, un cuerpo despiadado

y una perra sedienta, Inteligencia.

Por no creer más que en lo bello, fue

basura entre basuras,

pero miraba todavía el cielo.

Está muerto, por suerte. Ya andará

algún otro como él.


De Poesía completa

 

(Fuente: Biblioteca Ignoria) 

Giovanni Giudici (Le Grazie, Liguria, 1924-La Spezia, Liguria, 2011)

 

 

De "Il ristorante dei morti" 

 





 
 
 
Los harapos y la santidad
 

Creo que era la única escapatoria -disfrazarse.
Porque, sin duda alguna, no era de ellos.
Identificable a simple vista, bastaba
Que pasara por la calle - ahí está
Decían enseguida.
Expuesto esteban protocristiano
Y ahí las piedras a las manos.

No faltaban trapos con los que camuflarme
No exactamente de paño - melindrosos ojos bajos
Palabras tomadas en préstamo de libros y labios
Y mosquita muerta y ruidos vulgares y toda
La guarangada de los modos de existir.
Nene timorato que siempre tenía miedo
De carabineros esposadores mi querido.

Los harapos me quedaban grandes, sin embargo
Y casi siempre mi esfuerzo era en vano:
Las lanzas se encarnizaban
Con la torpe mascarada
Yo - acorralado tarsicio rumbo a sus misterios.
¿A quién querés dársela, pichoncito?
¿Pero a quién querés darle por atrás?
Dos o tres, me acuerdo bien, me esperaban
Sobre la punta que bifurca en dos calles
Una lisa y derecha y la otra una avenida
Cuesta abajo con plátanos y una gran curva.
Dos o tres, piensen en la cara - y luego quizá en
Vejadores ofendidos a su vez
En el giro de futuras historias. Parces

Nobis Domine, tanto o más que yo mismo
Precisamente de esto he aprendido a sobrevivir:
A lapidar a Esteban, a atrapar por la túnica a Tarsicio.
Crecido en los harapos que me quedaron que ni pintados
Y no parecieron más un disfraz.
Confortado por la maldad de ellos,
Más de una vez me sentí bribón y contento.

¿Y en este punto quitármelos? ¿Quién pensará
Jamás en molestar a un hombrecito tan gris
En el orden mentido, como el de estas estrofas?
¿Arriesgar ahora la santidad?
Que mi tribunal me hurgue, incierto
Entre ser y cambiar - tengo una ventaja
Que no es lo que parezco.


En Dopo la lirica, poeti italiani 1960-2000. A cura di Enrico Testa, Giulio Einaudi Editore, Turín, 2005
Versión de Jorge Aulicino

[da Il ristorante dei morti]


Gli stracci e la santità
 

Credo che fosse la sola scappatoia – travestirsi.
Perché, nessun dubbio, non ero dei loro.
Identificabile a vista, basta
Che passassi per via – eccolo
Dicevano subito.
Esposto stefano protocristiano
E lì i sassi a portata di mano.

Non mancavano stracci di cui camuffarmi
Non propriamente di stoffa – smorfie occhi bassi
Parole prese a prestito da libri e labbra
E gattamorta e rumori scurrili e tutto
Il turpiloquio dei modi d’esistere.
Timorato bambino che ognora paventavo
Carabinieri ammanettanti il mio caro.

Gli stracci mi andavano larghi però
E quasi sempre la mia fatica sprecata:
Vieppiù i lanzi infierivano
Alla maldestra mascherata.
Io – braccato tarcisio in corsa ai suoi misteri.
A chi vorresti darla a bere piccioncino?
Ma chi vorresti prendere per il sedere?
Due o tre me li ricordo bene, mi facevano la posta
Sulla punta biforcante due strade
Una piana e diritta e l’altra un viale
Planante giù con platani e una grande ansa.
Due o tre, pensati in faccia – e poi chissà come
Angariati offesi a loro volta
Nel volgere di future storie. Parce

Nobis Domine, tanto più che io stesso
Proprio di lì ho appreso il sopravvivere:
A lapidare Stefano, a acchiappare per la tunica Tarcisio.
Cresciuto negli stracci che mi vennero a pennello
E non parvero più travestimento.
Confortato dalla loro malizia
In più di un’occasione ne fui gaglioffo e contento.

E a questo punto spogliarmene? Chi mai
Penserà a molestare un ometto così grigio
Nell’ordine mentito come di queste strofe?
Rischiarla adesso la santità?
Mio tribunale che mi frughi incerto
Fra essere e diventare – ho un bel dirti
Che non è quel che sembro.

---
Foto: Del obituario de Giovanni Giudici en La Repubblica
 
 
(Fuente: Otra Iglesia Es Imposible) 

 

Héctor Berenguer (Rosario, 1948)

 

 

Arte poética 

 

Cuando
los contadores
de lentejas
definen el valor
de lo viviente,
lo sagrado
de este mundo
ya está muerto.
 
La vida no resiste
un cielo de carniceros
para contadores
de lentejas.
 
El verdadero tema
del arte poético
es la pureza y el carácter,
de esa estirpe
que construye
con palabras
el valor de lo viviente. 
 
La resistencia humana
frente al amor
y el dolor
transformadas
al fin en visión poética.
 

César Vallejo (Santiago de Chuco, Perú, 1892-París, Francia, 1938)

 

 

César Vallejo - Trilce, poema LXXV 

 

 

POEMA PARA SER LEÍDO Y CANTADO

 


Sé que hay una persona
que me busca en su mano, día y noche,
encontrándome, a cada minuto, en su calzado.
¿Ignora que la noche está enterrada
con espuelas detrás de la cocina?
 
Sé que hay una persona compuesta de mis partes,
a la que integro cuando va mi talle
cabalgando en su exacta piedrecilla.
¿Ignora que a su cofre
no volverá moneda que salió con su retrato?
 
Sé el día,
pero el sol se me ha escapado;
sé el acto universal que hizo en su cama
con ajeno valor y esa agua tibia, cuya
superficial frecuencia es una mina.
¿Tan pequeña es, acaso, esa persona,
que hasta sus propios pies así la pisan?
 
Un gato es el lindero entre ella y yo,
al lado mismo de su tasa de agua.
La veo en las esquinas, se abre y cierra
su veste, antes palmera interrogante...
¿Qué podrá hacer sino cambiar de llanto?
 
Pero me busca y busca. ¡Es una historia!
 
 
(Fuente: Feria virtual del libro de Cajamarca, Perú) 
 

Lenore Kandel (Estados Unidos, 1932-2009)

 

 

"Eros/Poema"

 



 
 
 
 
 
¡Alabado sea el joven Eros que folla con todas las chicas!
Sólo los dioses aman con tanta generosidad
compartiendo su beatitud con todos
¡Alabado sea Eros! Aquel que ama tan sólo la belleza
y la encuentra por doquier
Eros os he conocido a ti y a tus diosas pasajeras
envueltos en un halo de amorlujuria tan real como una flor
que florece un sólo día y luego se pierde con el viento
He visto cómo tus ojos centelleaban de placer
al alabar la belleza de la dulce Psique con tu lengua enamorada
y brillar luego de nuevo con la misma profunda dicha
mientras otras mujeres   yacían   entre tus manos
¡Alabado sea Eros! Aquel que es incapaz de acumular amor
y lo ofrece como agua a través de un tamiz dorado
compartiendo su propia gracia lasciva
con todos aquellos que le permitieron la entrada
infieles como flores, veleidosos como la mariposa llevada por el viento
¡Alabado sea Eros, hijo de los dioses!
Aquel que ama tan sólo la belleza          y la encuentra
por doquier
 
 

Lenore Kandel, incluido en Beat attitude. Antología de mujeres poetas de la Generación beat (Bartleby editores, Madrid, 2015, trad. y ed. de Annalisa Marí Pegrum).
 
 
(Fuente: Asamblea de palabras) 


 

James Tate (Kansas, Missouri, EEUU, 1943–2015)

 

 

El ejército perdido

Desde donde estaba, las tropas parecían muy chiquitas. Después
se acercaron y todavía parecían diminutas. Ahí me di cuenta
de que estaba mirando por el extremo equivocado de mis binoculares.
Me dio tanta vergüenza que los tiré. Ahora las tropas parecían
bastante cerca y de estatura normal. Salté de entre los matorrales
y grité, “¡Sorpresa!”. Los soldados que venían a la vanguardia enseguida
me apuntaron, pero el capitán les ordenó que pararan. Les dije, “Hola, 
me llamo Jaime y voy a ser su guía”. Los soldados miraron a su capitán,
que se encogió de hombros. “Bueno, muchachos, vamos, marchen”,
les dije. Y empecé a marchar. Primero marchamos por arriba del cerro,
entre robles y arces y sauces llorones. Después bajamos el cerro
y marchamos entre Chevrolets y Fords calcinados. Después
por un largo valle poblado de locales de Burger King y Kentucky Fried
Chicken. “¿Dónde le gustaría parar a comer?”, le pregunté
al capitán. “Yo elegiría McDonald’s”, me dijo. Ahí nomás encontramos
uno y comimos. Después sugirió que todos durmiéramos la siesta.
A mí me pareció razonable. Así que dormimos cuarenta y cinco minutos
debajo de unas palmeras de plástico. El capitán dijo, “Fórmense” 
y todos los soldados obedecieron. Me puse al lado del capitán y él
me cuchicheó, “¿Y ahora adónde vamos?”. “Derechito, señor”, le dije yo.
Marchamos por una plaza donde jugaban un montón de chicos. Después
por un shopping con muchísimo tráfico. Le dije al capitán: “Necesito parar
acá a comprarme unos calzoncillos. ¿Podrían esperarme?”. “Unos
minutos, nada más”, me dijo. Entré y me puse a hacer compras. De un local
entré a otro y de repente estaba haciendo mis compras navideñas.
Me olvidé del ejército. Cuando salí del shopping ya no estaban.
De vez en cuando encuentro algún soldado perdido en mis andanzas, 
pero nada que se pueda llamar un ejército.
 
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg Dib 
 

Jorge Luis Borges, James Tate, Galway Kinnell, Mark Strand

 

lunes, 5 de enero de 2026

Javier Adúriz (Buenos Aires, 1948 - 2011)

 

 

Los pasillos de Dios... 

 

Javier Adúriz - Los pasillos de Dios...

 

 

 

Los pasillos de dios… El cielo de la Capital se organiza en retazos. Durante el día cae en bloques celestes o grises, amarrado a la forma neutra de los edificios. En la noche, no muestra sus estrellas, a menos que las busques denodadamente, perforando las luces de artificio, esa iluminación del alma colectiva. ¿Qué ven los ojos errantes y múltiples, que no vean los tuyos? ¿Qué significado bruto y ominoso te anticipan? Hasta donde la vista alcanza, el horizonte está hecho de civilización indiferente.


Hurgan el cielo

La bóveda celeste

Estos anteojos


En Esto es así

 

 

(Fuente: Biblioteca Ignoria) 

Claudia Dabi (Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina)

 

 

EL PAN NUESTRO 

 

No des pan a las palomas blancas
pues su levadura fermentaría en sus pechos inflados
no des el pan de tus hijos a ninguna paloma
pues su esencia es la sangre de la paz en el mundo
no des ni una migaja ni un mendrugo
pues fomentas la rapiña y la avaricia del ave, no su gracia
y correría la voz entre cuervos, gavilanes y buitres
no des, a fin de que consigan su alimento como el ecosistema manda
a fin de que ningún ave invada aquel pan que no es suyo.
 
 
 
Puede ser una imagen de texto que dice "Soare atural" 
 
 
            Sin prisa sin pausa
Chivilcoy, Buenos Aires, Argentina
 

Hélène Cadou (nacida Hélène Laurent, Mesquer, Francia, 1922-Nantes, Francia, 2014)

 

 

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ESTA NOCHE...

 

Esta noche
El crepúsculo es azul
 
Con un perfume a clavo
Bajo la piedra adormecida y tibia
 
Tú vas y vienes
De tu corazón
Al jardín
 
Y el pulso de los planetas
Podría detenerse
 
Sin que se nombrara
El miedo
 
En la dulzura de las cosas.
 
 
 
___________________
en "Si nous allions vers les plages", Rougerie, Mortemart, Francia, 2003. Versión de Jonio González. En la imagen, Hélène Cadou (nacida Hélène Laurent, Mesquer, Francia, 1922-Nantes, Francia, 2014) por Jean-Claude Martin, 2007.
 
 
 

Ce soir
La nuit est bleue
 
Avec un parfum de girofle
Sous la pierre lente et chaude
 
Tu vas et viens
De ton cœur
Au jardin
 
Et le pouls des planètes
Pourrait cesser de battre
 
Sans que la peur
Ne soit nommée
 
Dans la douceur des choses.
 

 

(Fuente: Jonio González) 

Héctor Giuliano (Piamonte, Italia, 1947 / Reside en San Juan, Argentina)

 

 

PARTE DIARIO

 

Las palomas
zurean
sobre el frágil
equilibrio
del árbol
en demolición.
 
Nada se infiere
de las cenizas
y de lo que no se ve.
 
Rubores,
liturgias,
boca ventosa,
azul
el primer crepúsculo.
 
Y todo
sin cuerpo.

- Inédito -
 

Cayre Alfaro Fonseca (Lima, Perú, 1997)

 

 

Mi cabeza rodará por una palabra grave



 
Poema epistolar

 

Este poema es una consigna.
La consigna es escribir una carta.
Escribir una carta es tan difícil como amar.
Escribir una carta es más difícil que amar.
Escribir una carta es agarrar a alguien de la mano, abandonar la casa, recorrer
la vereda esquivando las grietas, buscando las sombras, hasta llegar al mar.
La consigna es llegar al mar.
Llegar al mar es tan difícil.
 
 
 
Poema novelado

 

Este poema sueña
con ser el número uno
en los rankings
de ventas.
El poema piensa
en estrategias
de marketing
y no en escritura.
Antes de pensar
en la escritura
piensa en el contrato
editorial, los comentarios
de contratapa y agenda
entrevistas y presentaciones.
Por las noches mira
mejor dicho contempla
a las estrellas
y les pide consejo.
Una estrella pop
le dice cómo hablar,
cómo ver, cómo sentir.
Claro, sencillo y
directo. Luego le regala
un cupón de descuento
para un cambio de look.
Con nuevo peinado y más
sentimientos encontrados
el poema va a una agencia
publicitaria y con asesoría
de un periodista y de otra
estrella pop, escribe
lo que en conjunto llaman
“su primer producto”.
Un éxito en ventas.
El poema, en lugar
de invertir en bienes
raíces, gasta todo
en lo que llama,
aunque suena mal,
“su segundo producto”.
Fracasa.
Pasa de moda.
El poema deja la escritura.
El banco le rechaza
un préstamo.
Con ayuda económica
de sus padres,
se dedica a un negocio
más rentable.
Los caballos, por ejemplo.
Compra uno y lo pone
a competir en una carrera
en la que solo participa él.
No hay manera de perder.
Sonríe para la foto.
 
 
 
Poema lírico

 

Este poema es bello.
La palabra bello aparece dos veces.
Hay un intento de rima interna.
Hay un intento de musicalidad.
También hay una ventana.
La ventada da a una avenida.
En la avenida hay ruido, tráfico, humo.
Para el poema, en cambio, hay un árbol
con varios frutos que florecen
fuera de estación.
 
 
 
Poema sicario

 

Este poema fue escrito antes de Cristo
en una lápida oculta por la lava.

Un filólogo especialista en lenguas muertas
(vivas aún para el filólogo)
acaba de desenterrar este poema.

Solo tiene un verso que puede no ser un verso.

El verso o no verso en cuestión dice:

Mata a mis enemigos.

Yo le pediría lo mismo
a mi muerto de preferencia.
 
 
 
Poema de muerte

 

Este poema debe ser un soneto para la reina
De lo contrario, muerte.
Alabar sus pasillos, paredes blancas
Sílabas contadas o muerte.
Alabar sus muebles, maderas puras
Versos rimados o muerte.
Alabar sus manteles, bordados finos
Estructuras fijas o muerte.
Mi cabeza rodará por una palabra grave.

 

 

 


Autor

Cayre Alfaro Fonseca

/ Lima, Perú, 1997. Poeta. Es autor del libro Hay un animal entre nosotros (2019). Fue autor residente en el Festival Internacional de Poesía de Rosario, Argentina (2020) y del Festival Internacional de Poesía Caracol Tijuana (2021). Su obra teatral en un acto, Comentarios finales, fue seleccionada en 2018 para la Muestra en Vivo del Vivero de Dramaturgia. Es coordinador editorial en El Laboratorio, creado por el poeta y crítico Maurizio Medo, y actualmente prepara un libro de ensayos en torno al futbol.

 

(Fuente: periódicodepoesía.unam.mx) 

 

Cayre Alfaro Fonseca (Lima, Perú, 1997)

 

 

PRIMICIA: CAYRE ALFARO FONSECA. EL ANIMAL Y OTROS FELINOS

 





Escribí los doce fragmentos de la primera parte de este libro, dedicado doce meses después, publicado gracias a la complicidad de mis mejores amigos. Años después, reescribí texto por texto bajo el título  
El animal y otros felinos, en una serie de prosas que parodiaban un bestiario medieval. Es otro proyecto, sin embargo, acaso descartado. Al revisar mis apuntes de los últimos cinco años, en la simulación de una semana, reescribí siete fragmentos que entendí como la secuela de Hay un animal entre nosotros, la segunda parte lo primero que publiqué y que espero nunca dejar de escribir. 


Lima, verano de 2024

 

 

[…]

pensar en un poema
de amor fascista

versos como
qué bonito
el color de tus ojos
qué lindo
tu tono de piel
qué—

la televisión interrumpe
el fluir de lugares comunes

algo así como una carrera
de motociclistas
en una ciudad desconocida

el narrador pide que alguien
se caiga / se accidente
para que una carrera aburrida
se convierta en algo interesante

pensar en un verso contra hitler
y no escribirlo




[…]

escribir un poema
es cuando tienes dos vacas
y viene un vecino
y ya no sé qué sigue

nunca diría
hagamos la revolución juntos

en todo caso diría
veamos una serie juntos
hasta quedarnos dormidos


nacimos en un tiempo
que no nos corresponde
sería una afirmación
que me mandaría
de vuelta a la facultad

en todo caso
un amague
de estrofa marxista

solo a tu lado
es posible
sobrellevar
el capitalismo


 

PANTERA

Yo jugué el juego del amor. Tú jugaste el juego de la mentira. Eso escribe, con el peso de los lugares comunes, la pantera en su libro dedicado al animal. Siente que ha vivido un libro que nunca debió ser escrito. Siente que la escritura no sirve para la vida y que la vida no sirve para nada y que el animal es una mierda. Eso siente. El animal también tiene sentimientos encontrados. Siente que hay dos libros. En la vida siempre hay dos libros. En un libro, en el libro de la pantera, es un villano. Es el enemigo. Una presa que debería ser cazada. No le gustaría leer ese libro. No le gustaría que ese libro se escribiera. No le gustaría, en realidad, que ningún libro se vuelva a escribir. Sin embargo, disfruta de escribir su libro. En su libro no hay villanos ni héroes. Solo un matrimonio que no funcionó. Alguien salió de caza y regresó con las manos vacías. Eso sucede más de lo que se cree, piensa el animal. Acaso escribe esa oración. Piensa en terminar su libro, en dedicárselo a la pantera y en que la vida siga como la escritura. Salir de caza, regresar con las manos vacías y evitar el llanto. 

 

(Fuente: Transtierros) 

 

Oliverio Girondo (Buenos Aires, 1891 - 1967)

 

 

Oliverio Girondo - El pentotal o qué 

 

 

ES LA BABA

 

Es la baba.
Su baba.
La efervescente baba.
La baba hedionda,
cáustica;
la negra baba rancia
que babea esta especie babosa de alimañas
por sus rumiantes labios carcomidos,
por sus pupilas de ostra putrefacta,
por sus turbias vejigas empedradas de cálculos,
por sus viejos ombligos de regatón gastado,
por sus jorobas llenas de intereses compuestos,
de acciones usurarias;
la pestilente baba,
la baba doctorada,
que avergüenza la felpa de las bancas con dieta
y otras muelles poltronas no menos escupidas.
La baba tartamuda,
adhesiva,
viscosa,
que impregna las paredes tapizadas de corcho
y contempla el desastre a través del bolsillo.
La baba disolvente.
La agria baba oxidada.
La baba.
¡Sí! Es su baba...
lo que herrumbra las horas,
lo que pervierte el aire,
el papel,
los metales;
lo que infecta el cansancio,
los ojos,
la inocencia,
con sus vermes de asco,
con sus virus de hastío,
de idiotez,
de ceguera,
de mezquindad,
de muerte.
.....
 
 
(Fuente: Daniel Freidemberg) 

Carlos Pezoa Véliz (Sgo. de Chile, 1879- 1908)

 

 

 

TARDE EN EL HOSPITAL

 

Sobre el campo el agua mustia
cae fina, grácil, leve;
con el agua cae angustia:
llueve
 
Y pues solo en amplia pieza
yazgo en cama, yazgo enfermo,
para espantar la tristeza,
duermo
 
Pero el agua ha lloriqueado
junto a mí, cansada, leve;
despierto sobresaltado,
llueve
 
Entonces, muerto de angustia
ante el panorama inmenso,
mientras cae el agua mustia,
pienso
 
 
Carlos Pezoa Véliz

Escribe este poema en un hospital, en Valparaíso, tras el terremoto de 1906, con las piernas muy heridas. No editó libro. Poemas publicados en diarios.

 

(Fuente: Héctor Giuliano) 

Jonio Gonzáez (Buenos Aires, 1954)

 

 

HISTORIA NATURAL III

 

en la mesa del desayuno
el cuenco con diamantes
junto al plato
la posibilidad que espera
una respuesta
y el contexto que en ocasiones
desvirtúa el día
 
hacia el bosque
sin embargo
internándose en él
el final de una época
y su comienzo
la armonía fragmentaria
donde se descubren razones
 
la aparición del deseo
mientras se busca la sombra
de los árboles
________________________
J. G., inédito

 

Rubén Darío (Nicaragua, 1867 - 1916)

 

 

 

 

A ROOSEVELT 

 

¡Es con voz de la Biblia, o verso de Walt Whitman,
que habría que llegar hasta ti, Cazador!
Primitivo y moderno, sencillo y complicado,
con un algo de Washington y cuatro de Nemrod.
Eres los Estados Unidos,
eres el futuro invasor
de la América ingenua que tiene sangre indígena,
que aún reza a Jesucristo y aún habla en español. 
 
Eres soberbio y fuerte ejemplar de tu raza;
eres culto, eres hábil; te opones a Tolstoy.
Y domando caballos, o asesinando tigres,
eres un Alejandro-Nabucodonosor.
(Eres un profesor de energía,
como dicen los locos de hoy.)
Crees que la vida es incendio,
que el progreso es erupción;
en donde pones la bala
el porvenir pones.
No. 
 
Los Estados Unidos son potentes y grandes.
Cuando ellos se estremecen hay un hondo temblor
que pasa por las vértebras enormes de los Andes.
Si clamáis, se oye como el rugir del león.
Ya Hugo a Grant le dijo: «Las estrellas son vuestras».
(Apenas brilla, alzándose, el argentino sol
y la estrella chilena se levanta...) Sois ricos.
Juntáis al culto de Hércules el culto de Mammón;
y alumbrando el camino de la fácil conquista,
la Libertad levanta su antorcha en Nueva York. 
 
Mas la América nuestra, que tenía poetas
desde los viejos tiempos de Netzahualcoyotl,
que ha guardado las huellas de los pies del gran Baco,
que el alfabeto pánico en un tiempo aprendió;
que consultó los astros, que conoció la Atlántida,
cuyo nombre nos llega resonando en Platón,
que desde los remotos momentos de su vida
vive de luz, de fuego, de perfume, de amor,
la América del gran Moctezuma, del Inca,
la América fragante de Cristóbal Colón,
la América católica, la América española,
la América en que dijo el noble Guatemoc:
«Yo no estoy en un lecho de rosas»; esa América
que tiembla de huracanes y que vive de Amor,
hombres de ojos sajones y alma bárbara, vive.
Y sueña. Y ama, y vibra; y es la hija del Sol.
Tened cuidado. ¡Vive la América española!
Hay mil cachorros sueltos del León Español.
Se necesitaría, Roosevelt, ser Dios mismo,
el Riflero terrible y el fuerte Cazador,
para poder tenernos en vuestras férreas garras. 
 
Y, pues contáis con todo, falta una cosa: ¡Dios!
Rubén Darío

 

(Fuente: Alberto Romero) 

Giancarlo Michel (Viareggio, Italia, 3 de febrero de 1967)

 

 

 Puede ser una imagen de una o varias personas

 

Gnosi 

 

.
Fue en el encorvarse de una sombra
En la ventricular trama invisible
Desde el momento en que más
no los defiende
La separación de las aguas
Del olvido a la memoria
En una teurgia de extravío disiparon
Y tan sólo los custodiaba
La inconsistencia de maneras y aficciones
No menos secreta una constelación
Los abría a la futura libertad
Y en breves señas del alma
Conformes se dieron a un diálogo
Y el joven Elis daba testimonio
Vago por la naturaleza de los miembros
En un azul suspiro de disueltos alisios
Y vinieron delante la suerte y el destino
Sobre un vértice de luz
En un lugar de sus rostros
Se abrió de los labios un aéreo nutrimiento
Así que crecieron en sentir
Más allá de los apresados márgenes del ser
.
(Traducción: Silvia Longohni y Agustina D’Andrea)
.

(Fuente: Grover González Gallardo Poesía)

Alicia Silva Rey (Quilmes, Buenos Aires, 1950)

 

 

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EL NADADOR . 

 

Esquirlas de una lectura de "Hospital Británico" de Héctor Viel Temperley. [ Work in progress]
*
 
 

1- SU DUELO

 

¿Por qué y cómo es que
Viel Temperley
dice " Voy hacia lo que menos
conocí en mi vida:
voy hacia mi cuerpo"?
 
Tiene la cabeza vendada,
la morfina
la cama de hospital
en la sabána de su resurrección
se contempla a sí mismo desde
considerable altura
 
vive la mística de su cuerpo
confinado a su cuerpo
trepanado
nada que no supiera:
el estuche del deseo
y de la sabiduría
va hacia sus límites aún no profanado
 
va nadando crowl llevado por el ovni
de su agonía
 
va como una princesa ciega
y unas cosas farfullan
soto voce
en las alturas :
"mi duelo".
 
 
 

2- HABLA A SU ALMA.

 

Mi niña:
esta carta te escribo ya sin verte,
imposibilitado de tocarte
tu confín lo supuse
como cuerpo
ligado a tu materia
en ese caso
te exageré
entre el vendaje
de mis límites
cognitivos
me desbordo en tu sustancia sufriente
eres mi sufrimiento total impenetrable
alma holograma
de mi pesado
discurrir
ellos no entienden lo que digo
besarán las puntillas de mi predicamento
como corderos
desconociendo mi fanfarria
mortal
yo
así dulcemente
me alejo
de mi cuerpo crustáceo,
victoria regia
en la extrema unción.
*
 
 

3- LÍRICA MAGRA DEL CUERPO

 

Rimbaud, me dicen, amó
a una negra grande
como un hospital.
¿tan necesario era que el de la pierna cortada
alcanzara el amor,
un costado diurno y solar del amor,
en brazos de una ola
enorme de suero y selva?
 
¿La palabra hospital les conmueve, acaso,
como la fruta podrida entre
los dientes
de una mendiga
lujuriosa?
 
¿O es la palabra cuerpo
lo que los colma de lírica
embriaguez?
 
 
 

4- A VEINTE CUADRAS DE AQUÍ YAZGO

 

Que haya pronunciado
mi palabra,
en el crepúsculo
de mis ruinas
no les autoriza
a profanar
mi creatura mortal
con afectos
tan tristes.
 
 
 

5- LA COMUNIÓN

 

Una mujer en guaraní
me dijo: " quedate
con tu alrededor
y sabrás". Yo veía
cómo ella se impregnaba
de su entorno,
lo incorporaba,
no llamaba "semiología"
a la lectura que hacía de sus
signos y síntomas pero sabía
ver, oler, sentir, traducir
en palabras, palpar,
respirar, dejar
en suspenso. Esa
conexión procuré
tantas veces
algunas, a mi pesar, la alcanzo.
*
 
ASR
Inédito, 2024.
Imagen by Judith in den Bosch

 

(Fuente: Alejandra Boero) 

Nizar Qabbani (نزار قباني, Damasco, Siria, 1923-Londres, Reino Unido, 1998)

 

 

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TROTAR

 

Nos quedamos encolumnados
como ovejas antes de la matanza.
Corrimos sin aliento.
Nos apresuramos a besar
los zapatos de los asesinos. . . .
Robaron a Jesús, el hijo de María,
cuando todavía era un bebé.
Nos robaron el recuerdo de los naranjos,
los albaricoques, la menta
y las velas en las mezquitas.
En nuestras manos dejaron
una lata de sardinas llamada Gaza
y un hueso seco llamado Jericó.
Nos dejaron un cuerpo sin huesos.
Una mano sin dedos.
Después de este romance secreto en Oslo
salimos estériles.
Nos dieron una tierra natal
más pequeña que un solo grano de trigo
una tierra natal para tragar sin agua
como pastillas de aspirina.
Oh, soñamos con una paz verde
y una media luna blanca
y un mar azul.
Ahora nos encontramos
en un montón de estiércol. 
 
 
 
_________________________
traducción de María Luisa Prieto en poesiaarabe.com. En la imagen, Nizar Qabbani (نزار قباني, Damasco, Siria, 1923-Londres, Reino Unido, 1998 / Gulf News)
 

 

(Fuente: Jonio González)