REZO
sos vos el miserable instante,
supersticioso y cruel, la fragua,
el infeliz que desea, de nuevo,
antes de dejar de ser.
*
Sin pan, sin libertad, sin paz, sin sosiego,
sin pasiones y sin trabajo en el entramado incierto
de las sombras, como a cualquier otra
criatura enamorada, te angustia no saber.
*
Apretás el puño en los brumarios
como si fueras a restaurar un rezo
o un mercado cisgénero en su declive,
en una torcedura infinita, xenófoba,
resentida, burda, cruel, fascista, atroz,
magnicida y ya tenés un vademécum.
*
Como vos, tus desdichas y tus penas,
en el libro minucioso de tu épica,
blanca espuma muerta, ¡voluptas!,
teatral lecho del adulterio, bondad, cosas
de los amantes oscuros y onda desfallecida.
*
La vida no dura ni un relámpago,
ya te sucederá a vos también
al dejarte llevar por cada delirio,
por cada fervor, por cada espasmo,
por cada irremediable mundo nuevo.
*
Barca rota en la orilla, deseo viejo,
verdad para ser leída en el recelo
donde tanto entristece la arenisca.
Muchedumbre convencida de cambiarlo todo.
Hospital iluminado con candiles y llantos.
Persona pequeña en la neblina de los molinos.
*
Nadie se jacte de nada pues
todos llegaremos a ser, en algún momento,
ése ilusionista adocenado, ésta filántropa
brandeburguesa y aquél barbero sentencioso
que exagera cada una de sus amarguras.
¿Quién es tan culpable de quererlo todo?
*
Tan lejos y tan cerca
de las atribuladas aguas del Rin
la gloria y los orgasmos
no duran aquí, ché,
ni un solo trueno.
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