Veintiún poemas de amor, XVI
En la otra punta de la ciudad, estoy con vos, como una noche de agosto llena de luna, de ensenada cálida, bañada por el mar, te miré dormir, la madera cepillada, sin lustre, del tocador repleto de peines, libros, frasquitos a la luz de la luna; o un huerto de niebla salina, acostada al lado tuyo mirando el atardecer rojizo por el mosquitero del camarote, Mozart en sol mayor en la casetera, hasta dormirse con la música del mar. La isla de Manhattan es lo suficientemente ancha para las dos, e igual de angosta: esta noche te escucho respirar, sé que estás acostada boca arriba, la media luz te delinea la boca generosa, delicada, donde la pena y la risa duermen juntas.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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