Tao Te Ching, LXVII
Los verdaderos líderes
son los desconocidos.
Después vienen los líderes
que la gente conoce y tanto admira;
luego vienen aquellos
que las personas temen;
y, al fin, a los que odian.
No se puede confiar
en quien no tiene fe.
Pero cuando las cosas
se hacen como la gente,
la gente, junta, dice “Lo logramos”.
Traducción de Ezequiel Zaidenwerg
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