YA NADIE INCENDIA EL VERSO...
YA NADIE INCENDIA EL VERSO...
Ya nadie incendia el verso, solo
politizan sus tribulaciones conyugales, acusan
al mundo, a dios, a las mujeres, a los hombres
de la mustia fealdad de sus vidas.
Ya nadie incendia el verso, lo demuele o lo lacera,
se conforman con usarlo como lápiz
labial
o como una Glock
que jamás osarán descerrajar.
Ya nadie muerde, quiebra, triza el verso, se limitan
(y con ello se limitan) a cumplir con formatos del Mincul
para obtener su cheque de poeta convencional.
Se miran, se reconocen, se visten igual y corren
juntitos, juntitas al recital, al funeral, al barcito poeticoso,
a la marcha que es excusa, esclusa, para chupar y nada más.
Ya nadie considera en frío, imparcialmente, al menos
arriesgar una arritmia, una dislocación metatarsiana,
un humilde quiasmo.
Solos, solas,
se limitan a convertir la poesía
en una cama UCI de su propia mediocridad.
VÍCTOR CORAL
(Surco, 9 de setiembre de 2019. 7:43 a.m.)
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