sábado, 21 de octubre de 2023

Sharon Olds (San Francisco, EEUU, 1942)

 

Las víctimas

 

Cuando mamá se divorció de vos, nos alegramos. Se la aguantó

y se la aguantó en silencio, durante todos esos años, hasta que al fin

te echó sin previo aviso: sus hijos, encantados. Tiempo después te echaron

del trabajo: nos alegramos en el fuero interno, como la gente se alegró

la útima vez que Nixon dejó la Casa Blanca en helicóptero. Nos divertía

imaginar que te quitaron tu oficina, tus secretarias,

tus almuerzos con tres whiskies dobles,

tus lápices, tus resmas de papel. ¿Te harían devolver también

tus trajes, esas caracasas lúgubres colgadas del placard,

y las punteras negras de tus zapatos con sus grandes poros?

Nos había enseñado a aguantárnosla, a odiarte y a aguantárnosla,

hasta que la empujamos a aniquilarte, Padre. Ahora,

cada vez que paso por al lado de un mendigo en un portal,

el cuerpo de babosa brillándole a través de las rendijas

de su traje de barro comprimido, las aletas

manchadas de sus manos, el fuego

submarino de sus ojos, como barcos hundidos

con las lucen encendidas, me pregunto quienes habrán sido

los que se lo aguantaron en silencio, hasta que dieron todo,

y no les quedó nada más que ésto.

 

    Traducción de Ezequiel Zaidenwerg




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