UNA NOCHE
UNA NOCHE
jodidos de frío,
con el corazón prieto,
juntos bajo la única frazada,
tomados de las manos,
espantando fantasmas ajenos,
hemos rezado
en un idioma extraño,
coramina y grial,
dulcamara y leviatán,
esperanza sin razón.
De madrugada,
los leños florecieron
como una zarza ardiente.
Habíamos cambiado
el anhídrido carbónico
en oxígeno purísimo.
Salve, dijo el mirlo
en la ventana.
(Fuente: Meta Poesía)
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