Lo que fue amado
quedará para siempre
junto a la lumbre de los solitarios
a los trastos machacados de olvido
a los huesos de los interdictos
Todos serán un mármol duro de roer
como mi perro
que me está mirando
a través de sus ojos insondables
en las generaciones y degeneraciones
de los mundos
Me da gusto su olor
pues comemos del mismo plato
una comida donde no interviene la sangre
sino la luz de los amantes
(Fuente: Héctor Giuliano)
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