Sé que me
encontraré con mi destino
en algún punto entre las altas
nubes;
a quienes debo combatir no odio,
a quienes debo
defender no amo;
mi patria chica está en Kiltartan Cross,
mis
paisanos, los pobres de Kiltartan:
nada de lo que pase los
podría
perjudicar o hacerlos más felices.
No me llevaron
a luchar las leyes
ni el deber, ni tampoco los
políticos,
ni los aplausos de las multitudes:
un solitario
impulso de deleite
me trajo a este tumulto entre las nubes;
puse
toda mi vida en la balanza:
un derroche de aliento el porvenir
y
un derroche de aliento lo pasado;
mi vida y esta muerte, en
equilibrio.
Versión de Ezequiel Zaidenwerg
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