jueves, 6 de octubre de 2022

Ezra Pound (EEUU, 1885 - Italia, 1972)

 

Canto 106, fragmento final. Trad. Jan de Jager

 

 
 
Bajo la foresta virgen
Asísteme en mi carestía
Junto a Circeo, los ojos de piedra mirando hacia el mar
Y no podrías entrar en sus ojos sondeando.
El templo se sacudió con Apolo
Como con leopardos al borde del monte,
la luz ardía detrás de ella;
árboles abiertos, sus mentes delante de ellos
Como en Carrara es la blancura:
Xoroi . En Sulmona están las cabezas de león.
Luz de oro, en avetada filotaxis.
De a cientos azul-grises sobre su estanque en las rocas,
O las monarcas en migración
Y en tu mente belleza, oh Ártemis
Sobre el asfódelo, sobre la retama
la oreja del fauno al nivel de la flor.
Yao y Shun regidos por el jade.
Whuder ich maei lidhan
asísteme en mi carestía
las flores están bendecidas contra el relámpago
ayúdame a necesitar.
La gran bellota de luz arqueándose hacia afuera,
Aquileia, caffaris, caltha palistris,
ulex, es decir tojo, herys arachnites;
El chaparral trepa contra la pared de nubes –
tres años de paz, tenían que deshacerse de él,
– violeta, verde mar, y sin nombre.
Los de Circe no lo eran, pues tenían fuego por detrás.
Ciervo macho parado bajo la mata de fresnos,
el jazmín se enlaza en los capiteles
Selena Arsinoe
Tan tarde ascendían al cielo las reinas.
En Zephyrium, eso fue en julio, en Zephyrium
El alto almirante construyó allí;
Aedificavit
A AFRODITA EUPLOIA
“un eolio lo donó, ex voto
Arsinoe Kupris.
En Miwo se renueva el hacha de la luna
HREZEIN
Selena, espuma en el remolino de la ola
De la luz de oro que inunda el peristilo
Árboles abiertos en Paros,
Pies blancos como la blancura de Carrara
en Xoroi.
Tú eres los olhos de Dios.
Las columnas resplandecen como cloisonné,
El cielo emplomado en varas de olmo.

 

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