miércoles, 10 de marzo de 2021

Natalia Ginzburg (Italia, 1916 - 1991)

 

 

Memoria


Los hombres van y vienen por las calles de la ciudad.
Compran comida y diarios, caminan rumbo a sus asuntos.
Tienen buen semblante, también labios vivaces.
Levantaste la sábana para mirar su rostro,
te inclinaste a besarlo con un gesto habitual.
Pero era la última vez. Era el rostro habitual,
sólo que un poco más cansado. Y el traje era el de siempre.
Y los zapatos eran los de siempre. Y las manos eran aquellas
que partían el pan y vertían el vino.
Todavía hoy, con el paso del tiempo, levantas la sábana
para mirar su rostro por última vez.
Si caminas por la calle, nadie va a tu lado,
si tienes miedo, nadie te toma la mano.
Y no es tuya la calle, no es tuya la ciudad.
No es tuya la ciudad iluminada, la ciudad iluminada es de los otros,
de los hombres que van y vienen, comprando comida y diarios.
Puedes asomarte un rato a la ventana apacible,
y mirar en silencio el jardín a oscuras.
Antes cuando llorabas estaba su voz serena;
antes cuando reías estaba su risa tenue.
Pero la reja que se abría de noche quedará cerrada para siempre;
y está desierta tu juventud, apagado el fuego, vacía la casa. 


            ( 1943, a la memoria de León Ginzburg )


Trad. Luciano Padila López

 

(Fuente: Radar / P12)

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