Esta tierra se expande.
El apretado racimo de las desgracias
se enseñorea
del suelo que pisamos.
Tierra que no se conquista
ni se deja atrás.
Sólo esquiva
en silencio.
Y así
el horizonte se abre
para ratificar
polvo
y piedra
y arañazos en los ijares
del caballo.
Tantear
la pobre agua del porrón
chasquear la lengua
seca
Mirar
con ojos ciegos
Esto nos fue dado.
(Fuente: Ricardo Ruiz)
No hay comentarios:
Publicar un comentario