LAS DOS COSAS A LA VEZ
En el horno del silencio se cocinan las verdades estúpidas del sentido
común. Pero vos no lo entendiste o te negaste y elegiste el ruido de las
palabras de plástico, de lata y de cartón.
Un franco tirador ciego con un rifle sofisticado y letal.
En el torbellino de la ciudad nos perdimos. Yo pude descifrar la
administración de los percutores y los demás dispositivos del poder.
Yo pude encontrar un camino y ahora estoy sereno y lúcido. Tal vez
pueda ayudarte. Pero, desde que me fui de nuestra casa en común,
soy el remedio y el veneno. Las dos cosas a la vez.
Lo que quiero es que llegue el verano y olvidar. Dejar de estar alerta.
No quiero ser más la respuesta. Ni siquiera una opción.
Los caballos, cuando no los montan, se dedican a comer y a tomar agua.
En sus ojos vibra la eternidad. Su musculatura es promesa de potencia y
los canales del sueño se abren y apagan las fogatas de la ansiedad.
Todo es claro y nítido.
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