Yace
el batracio
eviscerado.
Se apelmaza
de espumas
y anacrónicas mitades.
Encontraba trigales
donde hay pedernales
que cortan
los pies y las gargantas.
Cacarean lameculos y palomas
en esta asiática inquietud
de la hora
y el futuro.
El PRI y sus cautivos
y votivos.
Hugo del Carril
en otro río de orgasmos
cantaba.
- Inédito -
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