miércoles, 11 de marzo de 2026

José Hierro (Madrid, 1922-Madrid, 2002)

 

 

 


LA LLAMA

 

Racimos de amargas verdades
nos hieren los cuerpos desnudos.
Pero aún llamea en nuestros ojos
el cielo azul.
 
Vendrán los días y las noches
a ceñirnos coronas negras.
Pero llevamos en el alma
la juventud.
 
Podrán las cosas diluirse
y retornar a su silencio;
irán sintiendo poco a poco
su luz caer.
 
Pero aún veremos cada día
como una verdad dolorosa
en estas amargas verdades
la vida arder.
 
*
 
 

RAZÓN

 

Tal vez porque cantamos embriagados la vida
crees que fue con nosotros lo que tú llamas buena.
Puedes aproximarte, puedes tocar la herida
de amargura y de sangre hasta los bordes llena.
 
Ganamos la alegría bajo un cielo sombrío
mientras el desaliento nos prendía en sus redes.
Hemos tenido sueño, hemos tenido frío,
hemos estado solos entre cuatro paredes.
 
Vivimos… Llena el alma la hermosura más plena.
En países de nieblas también nacen las flores.
Después de la amargura y después de la pena
es cuando da la vida sus más bellos colores.
 
*
 
 

JUNTO AL MAR

 

Si muero, que me pongan desnudo,
desnudo junto al mar.
Serán las aguas grises mi escudo
y no habrá que luchar.
 
Si muero, que me dejen a solas.
La mar es mi jardín.
No puede, quien amaba las olas,
desear otro fin.
 
Oiré la melodía del viento,
la misteriosa voz.
Será por fin vencido el momento
que siega como hoz.
 
Que siega pesadumbres. Y cuando
la noche empiece a arder,
soñando, sollozando, cantando,
yo volveré a nacer.
 
J. H.
 
 “Bajo un cielo sombrío” 
 
 
(Fuente: Daniel Gayoso) 


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